18/5/10

Tres estudios científicos: el bueno, el feo y el malo

Siguiendo con mi manía personal de reflexionar sobre la buena o mala aplicación del método científico, y sobre todo de lo que nos ofrecen los medios de comunicación a ese respecto, me encuentro hoy con tres llamativas noticias en El País que merece la pena comentar, para descargar un poco la tensión que en los últimos días Zapatero, los malvados especuladores y la (merecida) victoria del Barça en la Liga han dejado en el ambiente:
La primera cita un estudio de la Univ. Politécnica de Madrid encaminado a comprobar si la pulserita de los famo-tontos y de los tontos a secas, mejora o no mejora el equilibrio. Decir, en defensa del honrado cuerpo de ingenieros que se forman en dicha santa casa (entre los que me cuento), que el estudio lo realiza una tal Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, desconocida para mi hasta el momento, pero al parecer con bastante tiempo libre, como su propio nombre deja entrever...

La segunda noticia cita un estudio de una catedrática de Nutrición de la Univ. Complutense de Madrid.

La tercera no se refiere a un estudio concreto, sino a una entrevista con Thomas Verny, "psiquiatra de bebés y embarazos" (sic) en la que suelta esa perla y alguna otra similar, basándose en "sus experiencias".

Os voy a explicar por qué, a pesar de la apariencia un tanto frívola de las tres noticias (y por extensión de los estudios a los que hacen referencia), la primera me parece BUENA, la segunda FEA y la tercera MALA. Por supuesto, esta es mi opinión personal basada en los datos que se ofrecen en el desarrollo de la noticia, no conozco en detalle los estudios concretos, por lo que podría meter la pata en algún punto (esto lo digo por las posibles querellas, más que nada...)

  • EL BUENO: Resulta que el estudio sobre la pulserita de marras parece cumplir con los pasos necesarios para sacar alguna conclusión relevante en este tipo de estudio: sistema de "doble ciego" (ni los voluntarios ni los experimentadores saben qué pulsera lleva holograma y cuál no, para no influir en los resultados), las pruebas de equilibrio están normalizadas, se utilizan instrumentos para objetivar lo que se entiende por "equilibrio", se hace un estudio estadístico final... y se concluye que "no hay evidencia de efecto en el equilibrio". Sin más. No se cuestiona si la pulsera incrementa la erección, o refuerza la autoestima, o te hace sentir más guapo, etc. Eso, lógicamente, requeriría un estudio ad-hoc similar al anterior.
  • EL FEO: el segundo estudio concluye que "los niños que consumen más pan tienen menos sobrepeso y obesidad y mejores parámetros sanguíneos y de otros nutrientes." En el detalle de la noticia comprobamos que se toma una muestra de niños, y se relaciona su estado inicial con su ingesta de pan. Luego se hace una hipótesis teórica: si aumentamos la cantidad de pan en la dieta, los parámetros físicos mejorarán. A continuación se le aumenta una cantidad de pan a la dieta de una parte de la muestra, y se vuelven a analizar sus parámetros físicos para comprobar la validez de la hipótesis. Se encuentra que los parámetros han mejorado,y se llega a la conclusión de que el motivo es el pan. Pregunta para el lector: ¿soy el único que encuentra varios defectos en esta metodología? Insisto en que no tengo los detalles del estudio, pero sólo con lo que se deduce de la noticia, deberíamos concluir que éste no cumple adecuadamente el método científico: se hace una afirmación y se prepara un experimento para ver si dicha afirmación se cumple... pero no parece tenerse en cuenta el resto de posibilidades, como que el pan no sea el único factor, que la correlación pueda ser espúrea... ¿se ha comprobado si la afirmación también se cumple si aumentas la ingesta, pongamos por caso, de fresas silvestres en la dieta? Y si es así, cuál es el efecto relevante, el del pan o el de las fresas? ¿Se dice algo sobre la cantidad de pan a partir de la cual podemos esperar una mejora de los parámetros? ¿Se ha controlado la muestra por otros factores que pudieran introducir fuertes sesgos, como la herencia genética, etc. En fin, si este estudio no entra directamente en la categoría de MALO, es porque leemos (era de esperar) que está patrocinado por el sector del pan español, lo cual lo sitúa directamente en el apartado de FEO.
  • EL MALO: de éste, que debería ser el feo a juzgar por la foto del interfecto, realmente desconozco los detalles de su trayectoria científica. Quizá Terapeuta pueda ofrecernos algo de luz. Pero si tenemos que juzgar sólo por lo que afirma en la entrevista, lo voy a catalogar de MALO porque las afirmaciones que lanza el tipo, basadas en experiencias personales cuando no directamente en "testimonios", rayan directamente en el chamanismo.
En conclusión: nos quedamos con el primer estudio. Habrá quien diga que para saber que las pulseras power-balance no funcionan no hacía falta un estudio tan cuidadoso. Ya lo sé!!: es sobradamente conocido que las únicas pulseras con efecto en el estado de ánimo (de una parte de la población), y que mejoran la función sexual (de ambas partes de la población) SON LAS PULSERAS DE DIAMANTES. Y esto es empirismo puro: prueba y verás. ;)

12/5/10

Momentos de cambio

No sé a vosotros, pero con el vértigo que estamos viviendo desde hace meses, imbuidos en una crisis mundial sin precedentes desde el Crack del 29 y la vorágine de acontecimientos que la acompañan, a mi no se me quita la sensación de estar en un momento histórico trascendente, de ésos de los que se suele decir, en un alarde de empirismo envidiable, que habrá un “antes” y un “después”.

La sensación podría ser exagerada, al fin y al cabo no estamos al borde de una guerra mundial (espero), ni de una revolución burguesa que trae nuevas ideas (¿alguna nueva idea flotando en el ambiente?), ni siquiera de la toma del poder por el proletariado y el sacrificio en plaza pública del Tío Gilito y sus dorados saqueadores (para quien no haya pillado la sutil metáfora = Goldman Sachs).

No obstante lo cual, mi sensación sigue siendo que después de la tempestad, nuestro barco ya no navegará por las mismas aguas. Que este es un momento trascendente, al menos para Occidente, al menos para la UE… y también para España. Veamos por qué.

En mi opinión confluyen varias cuestiones vitales en esta crisis. Sin ánimo de exhaustividad, citaría las que se me vienen a la cabeza:
  • Es una crisis global, afecta en mayor o menor medida a todos los países, incluidos (y muy especialmente) a los países desarrollados.
  • Ha vuelto a poner sobre la mesa cuestiones relacionadas con la competitividad de los países en el comercio mundial. Esta cuestión, cacareada por consultores y gurús desde los años 80 y 90 no había soportado demasiado bien el contraste empírico. En estos momentos, sin embargo, vuelve a estar sobre la mesa la cuestión de si los países occidentales pueden mantener su posición en el comercio mundial frente a China, India, Brasil y otros mediante el “business as usual” o necesitan realizar profundas reformas.
  • Ha destapado las debilidades y las malas prácticas de los sistemas financieros, alzándose voces que exigen una mayor regulación y control que disminuyan el riesgo moral (instituciones demasiado grandes para caer, megarescates públicos sin contrapartida). Sin embargo, los políticos parecen incapaces o reacios a atacar ambos problemas, tanto las debilidades del sistema como las malas prácticas de algunos de sus agentes, que han demostrado que tienen que ser salvados hasta de sí mismos.
  • Ha puesto una presión brutal sobre la UE y el mismo concepto de la unión económica y monetaria, dando la razón a los que alertaron de sus riesgos y regocijando a los que siempre desearon verla fracasar. La UE se encuentra en una disyuntiva crucial: de aquí puede derivarse su declive definitivo o su refundación sobre pilares más sólidos.
  • En los países de la UE, particularmente, la crisis ha puesto en cuestión de manera dramática la sostenibilidad de sus estados del bienestar, sobre los que ya existían dudas fundadas en momentos anteriores a la crisis.
  • Confluye un escenario de inminente crisis energética (no ajena a la propia crisis económica) con varios frentes abiertos a nivel mundial:
    • Dependencia masiva de un petróleo cuya producción está posiblemente en declive y por tanto final del petróleo barato, con su consecuente necesidad de sustitución.
    • Debate mundial sobre el Cambio Climático sin avances significativos desde hace años: a la evidencia masiva de la presión que nuestro modelo económico está poniendo en los ecosistemas y el clima, se le une una gran incertidumbre sobre el impacto que esto puede tener sobre nuestro bienestar y, particularmente, el de las generaciones futuras.
    • Esto genera un debate ético sobre si se debe actuar ahora, y sobre el coste de dicha actuación. Sobre todo si el capital a invertir ahora es retirado de otras iniciativas que se perciben como más urgentes: pobreza, enfermedad, acceso al agua potable… 
  • Crisis de los políticos: dificultad de los partidos y las ideologías tradicionales para renovar el discurso y atraer al ciudadano hacia la participación democrática y responsable (con las limitaciones que el sistema impone, no seamos más ingenuos de lo necesario…) en los problemas de la sociedad. Con la excepción esperanzadora de Obama en EEUU, podríamos citar tanto una “crisis de la izquierda” como una “crisis de la derecha”, a saber:
    • La izquierda es incapaz desde hace tiempo de articular un discurso para los nuevos tiempos (con crisis o sin ella). Una vez asumidos por las democracias occidentales gran parte de los principios defendidos por la izquierda, algunos de ellos imbuidos en los estados del bienestar de muchos países, la izquierda se debate entre sus viejos fantasmas (pasado marxista, ideología rancia ingenuamente anti-liberal, pro-ecologista, etc.) y las nuevas veleidades populistas (Morales, Chávez… cuando no Ahmadineyad entre los particularmente necios). Ved por ejemplo éste artículo (con sus decepcionantes últimos párrafos), o ver destellos de brillantez por aquí, por aquí y algunos de los discursos que se leen por aquí.
    • La derecha, sobre todo el Partido Republicano de EEUU y los que en otros países ven en él su guía y reflejo, muestra una preocupante deriva radical anti-estado, anti-científica e intolerante (ver aquí). Su versión ibérica queda brillantemente retratada aquí.
  • En el caso de España, ha puesto de manifiesto que el “milagro español” no lo era tanto, y que sin profundas reformas que orienten nuestro tejido productivo hacia el crecimiento, nuestros niveles de vida y los de nuestros hijos van a caer muy por debajo de los que veníamos disfrutando. Incluso con dichas reformas, es inevitable un período duro de ajuste y reorganización que no será fácil de gestionar para los políticos y para la gente en general.
Me gustaría sacar un mensaje positivo de todo ello, aunque me cuesta. Tal mensaje sólo puede consistir en la esperanza de que las instituciones que más contribuyen a nuestro bienestar salgan reforzadas de este período de crisis, habiendo aprendido algo para la próxima.

Puntos que serían deseables (y soy consciente de lo patéticamente ingenuo que parezco al escribirlas):
  • Reforma financiera mundial, siquiera parcial o progresiva, pero imprescindible para no volver a las mismas prácticas que precipitaron la crisis.
  • Refundación de la UE, sobre bases más sólidas y flexibles que incluyan gobernanza económica además de monetaria, mayor agilidad en momentos de crisis, incremento de la democratización de las instituciones europeas y pedagogía hacia el ciudadano…
  • Altura de miras de los políticos. Considerar al votante como alguien inteligente, apoyarse en el consejo de los que saben, explicar el por qué de las cosas, la necesidad de las reformas y los riesgos que se corren si no se hacen. Aunque esto parece una condición inasumible para un político, me temo que será la única manera de evitar, o al menos disminuir, las protestas y estallidos sociales que pueden llegar a producirse consecuencia del tremendo ajuste que se nos avecina (quizá inevitable en cualquier caso), y cuyo ejemplo a pequeña escala lo estamos viendo en la crisis griega.
  • Reevaluación de las acciones contra el Cambio Climático, para hacerlas compatibles con la mejora en los niveles de vida de los países más necesitados. Convertir la crisis energética en una oportunidad.
  • Necesidad de un nuevo impulso del movimiento conservador y de una derecha moderna, racional, científica y tolerante… por ejemplo como ésta.
  • Necesidad imperiosa de refundar la izquierda de modo que, sin renunciar a unos valores universales de redistribución, justicia social, igualdad de oportunidades de origen, solidaridad ante el desfavorecido por los caprichos de la naturaleza, por la enfermedad o la exclusión social, etc., adopte una visión pragmática de la política, mucho más basada en el empirismo y la evaluación de políticas, dispuesta a defender los estados del bienestar basándose en políticas capaces de sostenerlos (no en “derechos adquiridos e inalienables”), asumiendo la defensa de la sostenibilidad en sentido amplio y el rechazo indiscutible de los totalitarismos y populismos mal llamados “de izquierdas”. Vamos, una izquierda como ésta.
¿Alguien se atreve a completar el cuadro?

4/5/10

La muerte de Tolo Calafat en el Annapurna

Es la primera vez, creo, que voy a escribir de montañismo en el blog, lo cual no deja de resultar curioso, pues es un tema que me apasiona y al que dedico parte de mi ocio. La razón es la trágica muerte del alpinista Tolo Calafat en el Annapurna, en unas circunstancias que no se diferencian demasiado de otros casos anteriores, pero que sin embargo, por obra y gracia de las poco medidas declaraciones de Juanito Oiarzábal acusando al equipo de la coreana Oh Eun Sun de falta de solidaridad, han dado lugar a una batalla dialéctica en el mundo del montañismo de élite que no está siendo precisamente edificante. Me gustaría hacer algún comentario sobre esta polémica.

En éste enlace está la noticia, y en éste y éste detalles de la polémica posterior, para los más interesados en el tema.

Ante todo hay que decir algo que cualquier montañero que haya estado en situaciones de dificultad sabe bien: no se puede juzgar a la ligera, desde el sofá y viendo el telediario, las decisiones que en circunstancias adversas tiene que tomar un montañero. La montaña, sobre todo en invierno, y sobre todo a mucha altitud, es un terreno hostil, que puede jugar malas pasadas. Una situación de dificultad, por ejemplo sufrir un accidente, o simplemente presenciarlo, o perderse en la niebla cuando se acerca la noche y el agotamiento llega, o verse enriscado en un precipicio del que no se sabe cómo salir, etc., es una situación de estrés en la que cualquier persona puede tener dificultades para tomar las decisiones correctas. Esto, que es válido para Pirineos, imaginaos lo que puede suponer en el Himalaya, a más de 7.000 m, con las facultades físicas y mentales muy seriamente disminuidas.

Cualquier alpinista que acude al Himalaya a escalar un ochomil sabe, o debe saber, que por encima de 7.000 m un rescate es casi imposible, sobre todo si el tiempo no acompaña (que no suele acompañar…). Uno bastante tiene con tambalearse para abajo buscando el pequeño refugio que son los campos de altura, como para pensar en bajar a cuestas a un compañero. En el mejor de los casos, se le puede esperar. O, después de descansar e hidratarse durante unas horas, si las congelaciones y el estado físico y mental general no lo impiden, tratar de subir a ayudar al que se ha quedado atrás. Pero para esto hay que estar muy seguro, para no terminar lamentando dos muertes en lugar de una. Y, en cualquier caso, las decisiones que atañen a la propia vida son de uno mismo y de nadie más.

Por eso me llenan de estupor las declaraciones altisonantes de Juanito Oiarzábal, poco menos que acusando a los sherpas de la expedición de Miss Oh de no haber querido ayudar “ni siquiera ofreciéndoles 6.000 € a cada uno”, y acusando a la propia Miss Oh de no ponerse firme con ellos. ¿Cómo es posible que exijas a unos sherpas que hagan lo que tú mismo no te has considerado capaz de hacer? Entiendo que se lo pidas, entiendo tu frustración ante la negativa… pero no entiendo que les exijas que se jueguen la vida, ponerle precio a dicha vida y luego acusarles de no haber aceptado ni por ésas… gesto, éste último, que les honra: me hubiera dejado una mala sensación si hubieran aceptado ir a por Tolo, por dinero.
Hay quien dice que las declaraciones de Juanito fueron en caliente, motivados por la tensión del momento, pero no es así: Juanito se ratificó posteriormente en varias entrevistas. Un tipo de su experiencia no puede ser tan bocazas: debe saber la repercusión mediática que iban a tener sus palabras, la polémica que iban a provocar, y las dudas que iban a sembrar, una vez más, sobre la ética, y por tanto sobre los logros, de Miss Oh y su equipo.

Nada hay en la actitud de los sherpas de Miss Oh que me parezca reprochable. Mucho más me lo parece, si se confirma, el hecho de que la expedición coreana vaya retirando las cuerdas en los pasos clave de la ascensión, durante su bajada, cuando saben que hay otras expediciones arriba que tienen que bajar por el mismo sitio. Es costumbre en el Himalaya no retirar las cuerdas que has colocado, o que han colocado otros, pues suelen servir para el paso de varias expediciones más. Obligar al equipo español a perder tiempo y profundizar su agotamiento bajando a pelo un corredor que creían equipado pudo suponer un antes y un después en la vida de Tolo. Pero eso nunca lo sabremos, pues muchas otras circunstancias confluyeron en el drama: una cima demasiado tardía, una posible mala medición de las propias fuerzas, un bloqueo mental posterior, etc.

No es de extrañar que después de todo esto, otros montañeros e himalayistas de renombre hayan afeado a Juanito su actitud. A partir de aquí se ha desatado una pequeña batalla en la que salen a la luz viejas rencillas y se ponen en cuestión los méritos de unos y de otros.

Todo esto es bastante lamentable, pero no hay que olvidar que entre los alpinistas de élite el ego suele ser casi tan grande como las montañas que escalan. Las polémicas sobre qué pudo hacerse mal y “qué hubiera hecho yo si hubiera estado allí” son habituales, los debates acalorados… y cuando no se quedan dentro del “mundillo”, sino que trascienden a los medios de comunicación la cosa empieza a degenerar.

Creo, sin embargo, que los aficionados a la montaña debemos quitarle importancia a todo esto. Podemos opinar (todos podemos opinar, eso que quede claro) con respeto hacia los que realizan una actividad bella como pocas y en la que lo ponen todo en juego, hasta la propia vida, sabiendo bien lo que se hacen. Podemos opinar teniendo en cuenta las condiciones en un ochomil, tan dramáticamente adversas que no se pueden juzgar las decisiones de los que están allí con la vara de medir de los que estamos aquí. Carlos Pauner y Juanito Oiarzábal posiblemente hicieron mucho, quedándose en el Campo 4 en sus condiciones, para tratar de ayudar y organizar el rescate. Quedémonos además con otros gestos de auténtica grandeza en la montaña, como el del rumano Horia Colibasanu, que trató de subir a por Tolo a pesar de sus malas condiciones físicas, como ya había hecho el año pasado con Iñaki Ochoa. Y sobre todo con los de los sherpas Sonam y Dawa. Éste último, después de haber coronado con Carlos, Juanito y Tolo, y haber bajado al campo 4 tan machacado como ellos, aún tuvo la fuerza interior de subir de nuevo a buscar (infructuosamente) a Tolo con un saco de dormir y una botella de oxígeno, en medio de la ventisca… Eso es, literalmente, jugarse la vida, y nadie se acuerda después de esta gente, de estos auténticos superhombres que son los pobladores del Himalaya. Para contribuir a su recuerdo, os copio aquí (de la web http://www.barrabes.com/) la dedicatoria reciente del propio Carlos Pauner, que no tiene desperdicio:

DAWA, EL HEROE ANÓNIMO , por Carlos Pauner

"Ya estamos en Kathmandú, a punto de dejar este país de montañas. Tras los terribles días pasados, hemos conseguido recuperarnos y descansar antes de iniciar la vuelta a nuestro hogar. Atrás han quedado todos los tristes acontecimientos pasados y los cuerpos se recuperan poco a poco de la tremenda paliza que supone ascender a una montaña como el Annapurna. Gracias a nuestra aseguradora FIATC, las incipientes congelaciones y la ceguera no han ido a mayores y su ayuda en nuestra rápida evacuación ha cobrado suma importancia. Nuestra confianza en vosotros crece día a día. Gracias amigos.
En este momento de reflexión y agradecimientos, no podía dejar pasar por alto a una persona fundamental en toda esta aventura. El Sherpa Dawa, así como su compañero Sonam. Ambos dos han trabajado para nosotros en esta difícil expedición, ayudándonos en el duro trabajo en la montaña. No obstante, su trabajo ha ido mucho mas allá de lo cotidiano en esta extraordinaria vivencia. Cuando Tolo quedó inmovilizado a 7.600 m, pedimos ayuda a Sherpas cercanos del equipo coreano y nos dijeron que estaban muy cansados del ascenso a la cumbre y que no podían hacer nada. Estaban en su derecho y me parece totalmente razonable. Poco más que decir. Sonam se había quedado con Tolo toda la noche e intentó traerlo hacia abajo, hacia la vida, pero Tolo ya no caminó más. El decidió, lógicamente, salvar la vida y bajó por la mañana al campo 4. Juanito, Horia y yo, venidos de la cumbre, no teníamos ninguna posibilidad de llegar hasta arriba, sin un descanso suficiente. Hablé con Dawa, este fuerte Sherpa de casi 50 años. Era nuestro último cartucho allá arriba y la verdad es que no lo dudó. Llevando oxígeno, comida, medicinas y un saco, salio para arriba al encuentro de Tolo, con fe y decisión. Yo se lo sugerí y el aceptó, eso fue todo. Dejó la seguridad del campo 4 y salió hacia la zona de la muerte, no para trabajar, sino para buscar a un amigo, Tolo y devolverlo a la vida.

Cuando volvió tras más de 11 horas de ascenso, sin que el blanco manto de la nieve caída le hubiera delatado ningún signo de vida, Dawa tenía lágrimas en los ojos. No lo he encontrado, no he podido, dijo... Mis lágrimas eran por los dos, puesto que había perdido a un gran amigo y casi había visto desaparecer a otro. Dawa hizo un sacrificio extraordinario, no por dinero, no por gloria, no por fama. Lo hizo tan sólo porque comprendió que era el único que lo podía hacer y sabía que la vida de su compañero, que no de su jefe, estaba en juego. Cuando los hombres están tan cercanos al límite entre la vida y la muerte, aparece lo mejor y lo peor de ellos. Los vínculos entre nosotros se estrechan y los lazos laborales se difuminan, dejando paso a sentimientos humanos y viscerales. Nunca me he alegrado tanto de poder abrazar a un Sherpa noble y poderoso, de decirle que estoy orgulloso de ser su amigo y que puede contar conmigo, al igual que él nos entregó su valía. Gracias Dawa, gracias por tu esfuerzo, gracias por ayudarnos y espero que nosotros podamos hacer lo mismo contigo. Si alguien merece un premio, una ayuda, desde luego, es este héroe anónimo de 50 años, cuyo único modo de vida es subir montanas, arriesgar la vida por un salario y que creo que debería ya descansar tranquilo en su pequeño pueblo. Ojala podamos hacer algo por él."


Ha muerto un montañero, otro más, en una montaña cuyo ratio de muertos en relación al número de ascensiones es del 38%. No será el último. Dejémosle descansar en paz.

29/4/10

Carta de amor a la verdadera izquierda

                                                                                                                                                                    
Por motivos personales hace mucho que no escribo nada. Tampoco tenía idea de hacerlo hoy pero uno, tranquilote de por sí, a veces pierde la paciencia y al final le hacen hablar mal. Así que les pido excusen el lenguaje de esta entrada. Entrada que no es en realidad más que una respuesta a Popota, un genuino representante de la verdadera izquierda. Pero izquierda de la buena, oigan, no esa de vendidos al capitalismo y nazionalistas españoles que pulula por aquí. Sin más preámbulo la copio aquí, ligeramente editada:

"Gracias por esta nueva perla de demagogia, Popota. Como la economía española, sigues cayendo en barrena y sin perspectivas de tocar fondo. El partido de ayer ha debido hacer mucho daño.

Es obvio que los contratos laborales han de estar protegidos y supervisados por la ley, pero en aquellos aspectos (igualdad, condiciones laborales, cumplimiento de las cláusulas) que atañen al ámbito legal. La intervención judicial en aspectos organizativos de las empresas es un lastre que obliga a optar al empresario SIEMPRE, aunque haya otras posibilidades, por el pago de 45 días al año para casi cualquier despido. ¿Por qué? Por el mismo motivo por el que en españa no se utiliza el procedimiento judicial para solventar numerosos incumplimientos en otros ámbitos (impagos, de cláusula, etc.) si no es imprescindible: por la lentitud e ineficiencia de la justicia española (¡en juicios te veas, aunque los ganes! maldicen los gitanos)

A mí me gustaría saber qué alternativas ofrecéis vosotros, los predicadores de la verdadera izquierda, esa que llega al poder y lo primero que hace es poner a su hermano al frente de una embajada de broma. Alternativas para superar una situación desastrosa que lo es ya desde hace 35 años. No es un invento de Aznar, o del Borbón, o del GAL, o del Tribunal Constitucional, o de cualquiera de vuestros sospechosos habituales..

Porque en realidad es muy sencillo. Tampoco hace falta ser muy listo para comparar el histórico de las tasas de desempleo de los países de la UE y comprobar que mantenemos un diferencial abultado, constante, que se dispara en las recesiones para luego tardar diez años en recuperar cifras inimaginables para nuestros vecinos (porque las actuales no son inimaginables, son grotescas). En román paladino: nuestro mercado laboral apesta. No funciona. Y eso significa que su regulación apesta y no funciona. Nada nuevo, por cierto, porque cuando casi todos los contratos eran indefinidos y con elevados costes de despido aún funcionaba peor ¿O ninguno de vosotros se acuerda de la recesión, acompañada de inflación galopante y paro desbocado, de finales de los 70' y principios de los 80'? ¿Habéis olvidado los famosos 800.000 puestos de trabajo? ¿Acaso creéis que las medidas de flexibilización (incompletas) realizadas bajo los gobiernos de González se hicieron porque le gustaba pelearse con la UGT? No, se hicieron porque no quedaba más remedio, como no quedó más remedio que hacer una reconversión industrial enfrentándose a los de siempre: los sindicatos y la verdadera izquierda. Una flexibilización que, como la llevada a cabo por Aznar, dio sus frutos: reducir la tasa de paro, al menos en las etapas de crecimiento, a costa de crear una dualidad que aún sufrimos. Y esto porque en vez de tomar decisiones valientes se chapucearon mil parches que acabarían sufriendo los que menos peso político tienen: los jóvenes.

Me hace gracia vuestra indignación de tertulia de bar, la soberbia con la que pontificáis desde la ignorancia y la seguridad de ser "los buenos", aquellos que se enfrentan a los malvados explotadores con sombrero de copa y puro que para sentarse utilizan obreros en vez de sillones. Lo mejor de todo es que estáis defendiendo una estructura de corte fascista, heredada directamente del franquismo y diseñada para tener a la clase trabajadora engordando en el pesebre, que así no cornea. Algo que se ha logrado divinamente, por cierto: aquí nadie sale a la calle a no ser que le toquen lo suyo o pierda su equipo de fúrbo. Y después de mí, el diluvio.

Lo que vuelve a demostrar que no sabéis muy bien de qué estáis hablando. Un estado social y de derecho no debería dejar en manos de particulares aspectos de protección social básica. Porque eso es la indemnización por despido: cargar el peso de la protección al desempleado sobre la empresa, que está encantada de transferir ese coste a los salarios (¿o es que creéis, almas cándidas, que lo restan de los beneficios?) o evitarlo echando a la calle temporales. Y además así la administración no tiene que cumplir con su deber, es decir, crear un organismo que ofrezca el apoyo necesario a los parados. O sea, prestaciones por desempleo y reinserción laboral efectiva. Como un país civilizado, vamos.

Porque todos sabemos que eso de flexibilizar el mercado manteniendo la seguridad del trabajador es un invento raro que algunos vendidos se han sacado de la chistera. Países tercermundistas como Dinamarca, Austria u Holanda las han aplicado con un resultado desastroso: tasas de desempleo actuales que rozan el 7,5% en el primer caso, el 5% en el segundo y el 3,9% en el tercero, sueldos elevados, carrera laboral continuada aunque cambies de empresa, bajo paro juvenil y femenino, etc. De hecho, les va tan mal que emigran masivamente a España porque saben que aquí encontrarán trabajo fácilmente y en magníficas condiciones. Sin saber que todo se lo debemos a los desvelos de los verdaderos izquierdistas. A personas que, como Popota, están siempre prestas a acusar a los borbones, a los nazionalistas españoles y a los capitalistas de sombrero de copa de todo lo que vaya mal."

26/4/10

¿Muchos parques eólicos reducen la variabilidad de la energía vertida a la red?

Hablábamos en la anterior entrada sobre la necesidad de disponer de fuentes de respaldo para las energías renovables, debido a que éstas son variables e impredecibles.

Nota al margen nº 1: No todas lo son, por cierto: las mareas son poco variables y nada impredecibles.

Pero la que nos importa a estos efectos es la eólica, que aúna las características de una fuerte variabilidad e impredictibilidad con una elevada implantación en España (y otros países) que aumentan considerablemente sus posibilidades de afectar negativamente a la red.

Pues bien, uno de los argumentos que los partidarios de la eólica están esgrimiendo mucho últimamente para defenderse de tal acusación es el siguiente: cuando tienes una sola instalación eólica, o varias muy cercanas entre ellas, está claro que estarán afectadas por los caprichos del viento reinante en la región donde estén ubicadas. Habrá que prever una potencia equivalente de respaldo que no sufra esta variabilidad y que además pueda arrancar y conectarse a la red con facilidad, típicamente una o varias centrales de gas.

Nota al margen nº 2: La centrales que más rápidamente pueden arrancar y parar son las hidráulicas, pero habrá pocos casos en que se pueda considerar a la hidráulica como energía de respaldo de la eólica: para ello tendrían que ser centrales de bombeo (que te permitan revertir la situación una vez pasada la emergencia) y desde luego haber suficiente capacidad para acometer esta tarea, tanto en número de instalaciones como en volumen embalsado, lo cual nos lleva a si ha sido o no un año hídrico bueno… es decir, volvemos a la variabilidad e impredictibilidad.

Sin embargo (sigue argumentando el avispado defensor de la eólica), si tú tienes varios parques eólicos suficientemente distantes, el viento en esas zonas no variará al mismo tiempo… puede que cuando el viento se reduzca en una zona, en la otra no lo haga, o incluso aumente. Según vas añadiendo parques eólicos al sistema, sobre todo si son distantes y en zonas con vientos “desacoplados” entre ellos, irás reduciendo la variabilidad de la energía vertida a la red, pues unas instalaciones se compensarán con las otras. Éste es el argumento defendido en éste artículo aparecido recientemente en The Green Grok, una página de la Universidad de Duke dedicada a la sostenibilidad.

La idea es simple: es como si tuvieras un conjunto de aparatos que generaran una señal según un movimiento ondulatorio, cada uno el suyo. Si mezclas todas las señales sin un patrón predeterminado, es decir, más o menos al azar, será muy difícil que los picos y los valles de las todas las ondas coincidan entre sí en el tiempo y se refuercen: con algunos sí ocurrirá, pero con otros coincidirán los picos con los valles y en la mayoría de los casos todo tipo de situaciones intermedias, que darán como resultado más probable una onda mucho más suavizada que las originales, con lo que habremos reducido la variabilidad.

Por desgracia, la realidad no es tan simple. Muchos países con potencia eólica no son tan extensos como para tener zonas de vientos “independientes”. Y, en cualquier caso, la variabilidad del viento es tan grande que incluso la suma de varios parques eólicos apenas la reducen. Una muestra la podéis ver para Irlanda y para Inglaterra en el Capítulo 26 del libro que el profesor de Cambridge David JC MacKay ha dedicado a la sostenibilidad energética. Lo podéis también ver en la figura que os estracto. En ella se aprecia la necesidad de la red eléctrica de afrontar caídas de potencia repentina así como períodos de calma de varios días, incluso sumando el efecto de varios parques eólicos.


En palabras de MacKay:
Figure shows the summed output of the wind fleet of the Republic of
Ireland from April 2006 to April 2007. Clearly wind is intermittent, even if
we add up lots of turbines covering a whole country. The UK is a bit larger
than Ireland, but the same problem holds there too. Between October 2006
and February 2007 there were 17 days when the output from Britain’s 1632
windmills was less than 10% of their capacity. During that period there
were five days when output was less than 5%.”

Por lo tanto, podemos concluir que la reducción de variabilidad no es tanta como se supone y dependerá de cada país o región (en EEUU, y para parques eólicos off-shore distanciados entre sí, puede ser superior al caso de U.K., como el artículo de The Green Grok apunta).

Una idea simple, brillante… y arriesgada

La tesis que voy a defender es que, incluso si se demuestra que la variabilidad promedio del conjunto de parques eólicos de un país o región se reduce durante el año, no podemos prescindir de todas formas de una potencia de respaldo suficiente, salvo que queramos incrementar de modo dramático el riesgo para el sistema.

La razón fundamental es que el gestor técnico del sistema eléctrico no puede ejecutar la compensación entre unos parques y otros a voluntad. Es decir, sigue dependiendo de los caprichos del viento, por más que éstos se compensen unos con otros en las diferentes zonas. Esto significa que, aunque en promedio anual la variabilidad se reduzca y los parques eólicos se vayan compensando, el gestor de la red no puede funcionar en base a valores promedio: existe una probabilidad no nula (ni siquiera muy pequeña, en mi opinión) de que coincidan los valles de dichos parques una o varias veces al año, simplemente por azar. En ése caso, la caída de potencia sería más brusca todavía que en el caso de un solo parque, y sin potencia suficiente de respaldo y/o fuertes interconexiones a la red de otros países la red podría colapsar.

Por eso la interconexión de muchos parques lejanos, deseable porque suavizan la curva de aportación de potencia a la red, nos puede dar una falsa sensación de seguridad: las caídas de potencia serán mucho menos probables, pero tendrán un impacto mayor cuando se produzcan. La potencia de respaldo sigue siendo necesaria, además de fuertes interconexiones a la red transnacional (este punto es esencial en España, poco conectada al exterior).

Eso, y avanzar hacia sistemas de almacenamiento de energía que absorban estas fluctuaciones. Eso, para otra entrada…

20/4/10

Sobre las energías renovables y el gas...

El lunes 19 de Abril aparecieron en prensa dos artículos que parecen haber sido escritos por sus autores para tirárselos mutuamente a la cabeza.

Uno es de José María González Vélez, Presidente de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), en El Economista. El otro es de Antoni Peris, Presidente de la Asociación Española del Gas (SEDIGAS), en Cinco Días.

Ambos son interesantes de leer (venga, hacedlo, son cortitos...), pues dicen un par de cosas que hay que tener en cuenta, y que además son verdad, en el debate energético actual. Pero lo acompañan con varias omisiones importantes que sesgan la información hacia los intereses que representan, y lanzan alguna afirmación discutible. Veámoslo.

El presidente de APPA apunta una idea importante que el presidente de SEDIGAS omite por completo en su crítica a las subvenciones de las renovables: “las primas de las renovables existen porque las fósiles no pueden incorporar sus costes externos”. Por “costes externos” quiere decir “externalidades negativas”, como por ejemplo las emisiones contaminantes. Esto es cierto, si bien hay una manera de incorporar, al menos en parte, dichas externalidades, como es la de valorar el coste de emisiones de CO2 a un determinado precio (también hay metodologías para valorar otros efluentes), y sumárselo al coste de generación de las fósiles.

Esto es lo que hace José Luis Ferreira en esta entrada y en ésta otra, donde además se aborda la importante cuestión de qué cuantía debería tener la subvención, a la que yo añadiría dos cuestiones más: cuál debería ser su objetivo y hasta cuándo mantenerla. En mi opinión, las subvenciones están justificadas cuando queremos ayudar a que se incorporen al mercado unas tecnologías que, por estar en el estado inicial de su desarrollo, no pueden competir en costes, pero que tienen otras ventajas para el consumidor o para la sociedad en su conjunto, como la reducción de externalidades negativas, la disminución de la dependencia energética y de las importaciones, etc. La fijación de su cuantía es difícil, pero debería seguirse su evolución para asegurar que en todo momento las ventajas obtenidas superan los costes. Además, deberían tener un plazo, no ser permanentes.

Sobre estos dos últimos puntos podemos razonar lo que ha pasado con la eólica y la solar fotovoltaica. La primera ha experimentado importantes mejoras en los últimos años que han permitido la construcción de aerogeneradores cada vez más grandes e ir mejorando en costes. Sin embargo, la solar se puede decir que apenas ha mejorado gran cosa en su rendimiento y en su coste, por lo menos no lo suficiente como para permitir su implantación a gran escala. Aquí hace falta un gran salto tecnológico, y la manera de conseguirlo es empleando el dinero en I+D+i, y no subvencionando instalaciones de dudosa utilidad. Esto se puede generalizar a toda tecnología que se encuentre en estado muy incipiente o que haya demostrado desde hace tiempo estar estancada en eficiencia: subvencionar la instalación no sirve para mucho, lo que hay que hacer es promocionar la I+D. Si encima la subvención es exageradamente alta, fomentaremos que el objetivo sea única y exclusivamente cazar la subvención... lo cual favorece los fraudes, hasta los más chuscos.
Un ejemplo similar en el que parece que vamos por el mal camino es el coche eléctrico: la clave está en las baterías, y éstas necesitan aún de mucha I+D para hacer que el producto sea competitivo: subvencionar la compra, como pretende hacer éste y otros gobiernos, me parece que es tirar el dinero.

Volviendo al escrito del Presidente de APPA, junto a la de cal viene la de arena: minimiza de manera flagrante la necesidad de energía de respaldo para las fuentes renovables, que sin embargo el presidente de SEDIGAS explica bien: la alta variabilidad y baja predictibilidad de las energías renovables requiere de otras fuentes de respaldo, que sí sean fiables y predecibles, y que además puedan arrancar y parar con rapidez y facilidad, y sin un coste prohibitivo. Y ahí las centrales de Ciclo Combinado de gas no tienen rival.

Obviamente, si por el hecho de disfrutar de las ventajas de las fuentes renovables nos vemos obligados a duplicar su potencia instalando otras fuentes de respaldo, se deberá retribuir la infraestructura instalada y que está infrautilizada, y esto es un coste que habría que incorporar a la generación renovable y que sin embargo nunca se tiene en cuenta.

A continuación el Presidente de APPA nos presenta unos datos macroeconómicos extraídos de un estudio de la consultora Deloitte (contratado por la propia APPA, ejem…), que “demuestran” la cantidad de millones de euros que aportan las renovables a la sociedad, los puestos de trabajo que generan y cómo esto compensa con creces las subvenciones recibidas.

No voy a poner en duda esos números, de hecho la cifra de importaciones evitadas y de emisiones de CO2 evitadas me parecen hechos incuestionables, pero el resto de las conclusiones me valen sólo en parte: se refieren a cuestiones que toda actividad industrial aporta en mayor o menor medida, por lo que hubiera sido más honesto comparar las aportaciones de ambos (renovables y fósiles) en todos esos puntos, no sólo de una de las partes. Particularmente, creo que acudir a ciertas comparaciones sólo puede enfangar el debate en nuestra actual coyuntura: hay que huir de la batalla por los puestos de trabajo… ése no debe ser el criterio para optar por una u otra fuente de energía, y sí su coste, su seguridad de suministro, su capacidad de cobertura de la demanda, su reducción de la dependencia externa y sus emisiones contaminantes. Concretamente éste último punto, muy minimizado por el presidente de SEDIGAS, cada vez será más importante. En este sentido sí se podrá hacer cierta la afirmación del presidente de APPA de que “si las fósiles internalizaran todos sus costes, las renovables competirían con ventaja en el mercado”: hoy por hoy tal afirmación parece aún dudosa (ver el ejercicio anterior de José Luis Ferreira), pero a medio plazo, según la Tm de CO2 cueste cada vez más, las renovables sí podrían competir en costes de igual a igual, o incluso con ventaja, con las fósiles…

Esto me permite enlazar con uno de los puntos más discutibles, en los que ambos se contradicen: ¿qué energía es más cara?, y ambos aportan datos que parecen respaldar sus tesis: el presidente de SEDIGAS remarca la pérdida de competitividad en el precio de la electricidad que supuestamente ha sufrido España, según datos del Eurostat sobre la tarifa eléctrica, que él atribuye en exclusiva a las subvenciones a las renovables. Esto desde luego puede ser un motivo, pero la cosa requeriría de un análisis de causas más profundo, pues podrían confluir otras variables.

Por su parte, el estudio de Deloitte citado por la APPA afirma, y este punto sí que es interesante y sí que merecería ser refrendado por algún organismo de control independiente (¿alguien ha citado a la Comisión Nacional de la Energía?), que las renovables han ahorrado al sistema 5.000 Mill € en el precio de generación por permitir fijar precios más bajos en el pool eléctrico. Lo que me parece cuestionable de ése punto es que, lógicamente, si las renovables entran al pool con preferencia y a precio cero, tirarán hacia abajo los precios del pool, pero eso es una clara distorsión del mercado porque oculta el verdadero coste, que pagamos los consumidores con las subvenciones (aparte de generar incertidumbre y joder sobremanera al resto de generadores, claro).

A modo de reflexión final, este tipo de debates tan sesgados me parecen desalentadores: no contribuyen nada a clarificar un debate tan necesario como el energético, si cada parte oculta la mitad de la verdad o directamente juega con las cifras.

16/4/10

La subida del IVA: el efecto real y el efecto psicológico

(para más opiniones sobre el iva visita nuestra "web temática")

Para intentar remontar todo el ruido mediático y el debate partidista que atonta nuestros sentidos desde hace semanas, me gustaría dejar establecidas cuatro ideas básicas sobre la subida del IVA:
  1. La subida del IVA, como la modificación de cualquier otro impuesto, no es ni mala ni buena per se: es una herramienta para conseguir un objetivo, y suele conllevar efectos colaterales que hay que vigilar. Su bondad o maldad, por lo tanto, depende del momento, del objetivo, de la cuantía… y, en último término, del resultado. Huyamos, por lo tanto, de consideraciones abstractas a priori, y analicemos el aquí y el ahora.
  2. La mayoría de economías avanzadas, y España no es excepción, se han sometido a fuertes programas de estímulo fiscal para evitar el colapso económico, que están deteriorando gravemente su balance de ingresos y gastos. Sólo es cuestión de tiempo que se trate de revertir esta situación aumentando los ingresos, reduciendo los gastos, o ambos. Llamo la atención del lector sobre este endiablado problema: que los Estados aumenten ingresos (impuestos) y reduzcan gastos (retiren estímulos) puede provocar contracción en una economía aún acobardada y titubeante… y sin embargo, es inevitable hacerlo.
  3. La subida del IVA, por sí sola, no es la solución. Esto es obvio (salvo para algunos). Deberá acompañarse de otras medidas tarde o temprano, quizá de la subida de otros impuestos, y también de la reducción del gasto. Esto, sin embargo, no la invalida como medida: simplemente nos remite de nuevo a la cuestión de por qué el IVA, y por qué ahora.
  4. ...y quizá lo más importante: obviamente, la subida del IVA perjudicará el consumo. La cuestión es si mucho o poco, y si las ventajas que se esperan de la medida superan los riesgos asociados a ella.
En lo que sigue trataré de analizar estas cuestiones, sobre todo las planteadas en los puntos 3º y 4º, con la perspectiva de un “ciudadano de a pie”. Vamos con ello.

I.- ¿Por qué el IVA…?

En mi opinión, la razón fundamental es que es fácil de recaudar. Así de claro. Hay quien lo llama “el impuesto indoloro”, pues al estar distribuido en muchas pequeñas compras lo pagamos todos casi sin darnos cuenta (esto no es así si la compra es de una casa o de un coche, claro…). También porque España tiene margen de subida, si nos comparamos con nuestros vecinos.

¿Es regresivo? Sí. ¿Es de derechas? Los impuestos no son ni de izquierdas ni de derechas: son una herramienta del Estado que debe ser usada con inteligencia, y según el uso que se les dé es como se tienen que juzgar.

Pero no hay que despreciar las ventajas de una fácil y rápida implementación de cualquier impuesto, sobre todo cuando se tiene prisa, cuestión que abordaremos en el siguiente apartado.

De momento, veamos qué podemos decir sobre la posible elección de otros impuestos:

¿Por qué no subir los impuestos al capital (básicamente, el impuesto de sociedades?
En este momento, no parece que sea una buena idea: ésta es una crisis de consumo, pero también de inversión (¿qué fue antes, el huevo o la gallina?). Con una tasa de paro rozando lo absurdo, lo que no podemos hacer es implementar ningún mecanismo que desincentive la inversión.

¿Por qué no aumentar los impuestos a las rentas del trabajo (cotizaciones, IRPF…)?
Buena pregunta. Y difícil de responder. Hay quien piensa que incluso deben rebajarse porque incrementarían los incentivos a trabajar y aumentarían la renta disponible de las familias. No olvidemos además que ya se han aumentado, al eliminar la deducción de los 400€.

Centrándome en el IRPF:
  • A los grupos más desfavorecidos (rentas bajas) o más golpeados por la crisis (jóvenes, parados…) les impactaría de forma mínima (la mayoría estarán en el tramo exento o próximos al mínimo exento, o reciben el subsidio de desempleo si están en paro). No obstante, habría que analizar la posible subida de los mínimos exentos para asegurar que efectivamente no se impacta en estos grupos.
  • El grupo de rentas altas tiene el problema de suponer un porcentaje relativamente bajo de la recaudación, por lo que no solucionarían el problema por sí solos.
  • … lo que nos deja a la siempre vapuleada “extensa clase media”, para la que la medida es más directa y dolorosa que la subida del IVA… esto hace la medida claramente impopular para cualquier político.
En cualquier caso, y sin descartar que tenga que adoptarse en el futuro, una eventual subida de este impuesto ha de ser cuidadosamente pensada y diseñada, lo que ya es en sí mismo un problema si lo que buscamos es un impacto rápido en la recaudación.

¿Por qué no aumentar los impuestos especiales (básicamente tabaco e hidrocarburos)?
Sí, ¿por qué no? De hecho, considero una buena idea subirlos, y si me permitís hacer de futurólogo por un momento, los veremos subir a no mucho tardar. Pero cuidado: son también impuestos al consumo. Y mucho cuidado: una subida de los hidrocarburos puede impactar en la competitividad de la economía. ¿Por qué subirlos, entonces? El motivo no es sólo recaudatorio, que también, sino que supone un incentivo a la introducción de medidas de eficiencia energética, a la introducción de nuevas energías más sostenibles y a la reducción de la dependencia energética externa… en resumen, un incentivo hacia uno de los aspectos más importantes del llamado “cambio de modelo productivo”.

II.- ¿… y por qué ahora?

Es, junto a la cuantía de la subida, el dilema más importante. ¿Habría que haber esperado hasta consolidar algo más la recuperación, antes de ponerla en riesgo? Respuesta: no lo sé. Doctores tiene la Iglesia, y el Ministerio de Economía tiene alguno también. Mi opinión: el Gobierno no tiene tiempo. La recuperación se prevé anémica, y la necesidad de dar una imagen internacional de seriedad, de que se está haciendo algo y de que se está dispuesto a adoptar medidas impopulares ha estallado hace pocas semanas. Es urgente trasladar ese mensaje a los mercados, y también lo es empezar a recaudar. El Gobierno debe de haber razonado que si tiene que adoptar medidas que generen inflación (como la que nos ocupa), mejor hacerlo ahora, con la tasa de inflación por los suelos.

III.- ¿Cómo puede afectar la subida del IVA al consumo?

Llegamos a la cuestión esencial. Como dije al principio, es impensable que un impuesto que incrementará los precios de los bienes consumidos no vaya a tener un impacto negativo, grande o pequeño, sobre las cantidades consumidas.

Por otra parte, que este impacto sea significativo o no, dependerá de cuáles son las causas fundamentales de la actual contracción del consumo de los hogares o, dicho de otro modo, de cuánto influye el precio de las cosas en la decisión de compra de los consumidores en la actual coyuntura.

En este punto es importante recordar la cuantía de la subida prevista, que es limitada:
  • Tipo “normal”: sube del 16 al 18%
  • Tipo “reducido” (turismo, transporte, bienes culturales, vivienda…): sube del 7 al 8%
  • Tipo “superreducido” (alimentación, medicamentos…): se mantiene en el 4%
En aras de la simplificación del análisis, puede ser conveniente referirnos a dos grupos de consumidores y dos tipos de bienes consumidos, y analizar la combinación entre ellos:
  • CONSUMIDOR TIPO A: hogares o personas con estabilidad laboral, ingresos medios y, en general, sin grandes problemas de liquidez ni de acceso al crédito (con el matiz de que ahora el acceso al crédito se ha endurecido para casi todo el mundo…). Este es un grupo muy heterogéneo de “clases medias”.
  • CONSUMIDOR TIPO B: hogares o personas de bajos ingresos y/o baja estabilidad laboral. En este grupo incluiríamos las rentas bajas, los jóvenes mileuristas, los que van alternando contratos-basura temporales, los parados, los pensionistas… en general, gente con problemas de liquidez y de acceso al crédito.
  • En cuanto a los bienes, basta diferenciar los DURADEROS (casa, coche, electrodomésticos…) y los NO DURADEROS (ropa, comida, ocio...)
Con ello pretendo cubrir un amplio espectro de la sociedad española. Pues bien, hagamos el experimento mental (los econométricos los hacen otros) de elucubrar el comportamiento de estos grupos ante la subida del IVA.

Los bienes no duraderos, en gran parte, no van a cambiar su tipo o lo van a subir 1 punto. El CONSUMIDOR TIPO A parece razonable suponer que no va a cambiar sus hábitos de consumo de este tipo de bienes que impactan tan limitadamente en su poder adquisitivo. Al CONSUMIDOR TIPO B, por el contrario, le suponen un mayor % de sus ingresos, y hay que prever mayor impacto. Sin embargo, parece razonable suponer que este tipo de consumidor ya tendrá muy ajustado su consumo en cuestiones de ocio, ropa, etc., al mínimo imprescindible por necesidad (recordar que la comida no varía su tipo), por lo que es de esperar poco descenso adicional de su consumo de bienes no duraderos.

En cuanto a los bienes duraderos, en gran medida quedan fuera de las posibilidades de consumo del CONSUMIDOR TIPO B, con o sin subida del IVA. Sí podrían modificar, por el contrario, los hábitos de consumo del CONSUMIDOR TIPO A, que sí hace uso de ellos, pues erosiona en parte sus ingresos. Es aquí donde debemos esperar, en mi opinión, los mayores impactos (descensos de consumo). Sin embargo, hay que tener en cuenta la cuantía de la subida y relacionarla con el momento en el que estamos. ¿Qué quiero decir con esto?: que el resultado de una negociación de compra-venta de una vivienda, así como los descensos en el precio que muchos vendedores están obligados a hacer últimamente, suponen cantidades hasta 5 veces mayores que la subida del IVA, para una vivienda media. Asimismo, las diferencias de precios entre concesionarios y entre los distintos modelos de coche que uno valora antes de decidirse, suponen en la actual coyuntura al menos 4 veces más que la subida del IVA. No digamos ya las diferencias de precio entre marcas de electrodomésticos y cacharrillos electrónicos.

Con todo ello no quiero decir que la subida no impactará en absoluto en el consumo de este tipo de consumidor: lo que quiero decir es que no creo que lo haga de modo significativo. Entre otras cosas, porque sin subida alguna del IVA, el consumo de bienes duraderos ha caído a unas tasas impensables de conseguir con cualquier impuesto, por lo que los motivos últimos son otros, y no parece que esta modesta subida del IVA vaya a modificar grandemente estos motivos.

IV.- A modo de conclusión…

No parece, por lo tanto, que la variable “precio” tenga mucha influencia en este preciso momento. La decisión de compra parece más influida por cómo valoran los consumidores sus expectativas de ingresos futuros: la incertidumbre y el miedo (a quedarse sin empleo, a un largo estancamiento de ingresos, o a no encontrar empleo de forma rápida quien lo haya perdido) parecen ser la causa de la actual contracción del consumo. También el endurecimiento de las condiciones para obtener un crédito, y la pérdida de valor de la vivienda propia.

Cualquier variación en alguna de ésas variables (estabilidad laboral, acceso al crédito, mercado de vivienda) tiene un peso, en el bolsillo del consumidor, que es muy superior al de la subida del IVA propuesta. Y genera mucha más incertidumbre y miedo al futuro. Y, dicho sea de paso, nos indica también sobre qué variables es necesario iniciar reformas estructurales de calado: mercado laboral, reforma financiera…

V.- Para finalizar: dos propuestas a contracorriente

Nuestro razonamiento nos ha llevado a concluir que el impacto de la subida del IVA en los precios no parece que vaya a suponer un impacto real en el consumo. Sin embargo, hay un “efecto psicológico” indudable, alentado por el debate mediático y la demagogia partidista: algo así como “todo va a peor”, “voy a ser más pobre” o “nadie sabe lo que hay que hacer en realidad”, “siempre pagamos los mismos”, “los que causaron la crisis se van de rositas”...

Este efecto psicológico me temo que es inevitable, y sus consecuencias en el consumo desconocidas. Tiene, como vemos, dos facetas en la mente del ciudadano:
  • Una sensación de descontento al aumentar el precio de las cosas, aunque la subida sea limitada…
  • Una sensación de enfado al percibir el consumidor que es él, y sólo él, el que tiene que pagar el precio de la crisis. Crisis que los bancos y grandes instituciones financieras ayudaron a generar, y a las que los gobiernos no parecen tener el coraje de meterles mano como se merecen.
Por ello, dejo aquí dos propuestas, impopulares cada una en su terreno, para la reflexión:
  • Puesto que la recaudación esperada con la subida del IVA prevista es insuficiente, y puesto que el impacto psicológico de una medida así es en cualquier caso inevitable… ¿ES SUFICIENTE LA CUANTÍA DE LA SUBIDA? ¿NO DEBERÍA EL GOBIERNO APROVECHAR Y SUBIRLO UN POCO MÁS?
  • Puesto que es importante dar una imagen de equidad a la hora de soportar las cargas de la salida de la crisis, y también por otras ventajas intrínsecas de la medida, propongo que el gobierno fomente en los foros internacionales en los que participa el ESTABLECIMIENTO DE UNA “TASA TOBIN” A LAS TRANSACCIONES FINANCIERAS. Más complicada de implementar, desde luego, y que debe ser consensuada entre muchos países…, pero digna, en mi opinión, de ser analizada seriamente.