7/10/09

La ciencia española no necesita tijeras

Ender y yo queremos unirnos a la movilización contra los recortes de presupuesto en ciencia e investigación que el gobierno lleva perpretando, ya por segundo año consecutivo. Consideramos valiosa esta inicativa, que puede ayudar a hacer visible un problema que lleva demasiado tiempo siendo ignorado. Al menos, como dice alguien por ahí, nos oirán patalear.

Lo hacemos no sólo por el respeto y admiración que ambos sentimos por la labor científica. Tenemos buenos motivos para apoyar esta iniciativa más allá de apreciar el valor intrínseco del conocimiento. Estamos convencidos, por ejemplo, de que un crecimiento económico sostenible y equilibrado necesita del avance científico como motor. Desarrollo y ciencia son inseparables e imprescindibles el uno para el otro, un mundo mejor es impensable sin la ciencia como protagonista.

El recorte del presupuesto en numerosos capítulos de gasto realizado por el ministerio es un error. Diversas partidas de otros sectores podrían reducirse, sin que el bienestar común se resintiera como lo hace cuando permitimos que nuestros investigadores trabajen en condiciones precarias o se vean obligados a abandonar nuestro país.

La ministra de Ciencia Cristina Garmendia, en un comunicado de prensa, ha respondido que el recorte se centra en partidas que no supondrán merma de la actividad investigadora. “La investigación científica en España está totalmente garantizada” en sus propias palabras. Si observamos el desglose del presupuesto en cambio existen motivos para la preocupación.




Puede observarse una disminución generalizada de todas las partidas que no sean personal del ministerio (aumenta el número de funcionarios) y activos financieros (préstamos para programas de investigación del sector privado). De especial importancia sería la reducción en transferencias de capital a los organismos dependientes del ministerio, como el CIEMAT (-25,95), el CSIC (-13,57%) y otros. El ministerio asegura que estas entidades tienen reservas suficientes para afrontar estos recortes. Algunos no opinan igual.

En estos asuntos uno no puede menos que sospechar. Este gobierno se ha caracterizado por una política de confianza ciega en el futuro y ciego abandono del presente. Si el año que viene las circunstancias siguen siendo adversas, y todo parece indicar que así será, ¿seguirán teniendo margen de maniobra estos organismos? ¿Será, como siempre, pan para hoy y hambre para mañana?

El ministerio hace alarde del aumento de la partida número 8, activos financieros. A nadie se le debiera escapar que, obviamente, estos créditos han de devolverse, con lo que el esfuerzo realizado debe ser matizado. Por otro lado, una parte no menor de tales activos son adelantos de ayudas de la UE. Disparar con pólvora del rey se llama a eso.

Cierto es, y espero no sean meros deseos, que la ministra ha afirmado: “...se ha decidido dar prioridad en la presente coyuntura a los programas que facilitan la contratación de personal de I+D y apoyo y también a las becas de investigación”. Esto se ve respaldado por un incremento del 13% del personal financiado. El incremento de la financiación, empero, es menor (7,27%).

De todas formas, y más allá de las discusiones que sobre los presupuestos puedan surgir, es un hecho que España continúa arrastrando un considerable retraso en este campo. A este respecto, tergiversaciones vergonzantes como ésta: “España es ya un país de ciencia, que genera el 3% de la ciencia mundial, situándose como novena potencia mundial” no ayudan a generar confianza en la ministra. Los hechos lo rebaten contundentemente: nuestra inversión en investigación científica, pública y especialmente privada, está sistemáticamente por debajo de la media de la UE27, por no hablar respecto a países punteros de la OCDE como EEUU, Japón o Corea. Las condiciones económicas y laborales de nuestros investigadores son sonrojantes: remuneraciones de miseria, programas trufados de frustrantes laberintos burocráticos, precariedad, carreras truncadas ante la falta de proyectos, etc. Debido a todo esto, no sólo no se ha logrado el retorno de aquellos que están desarrollando una brillante carrera en el extranjero, sino que la fuga de nuevas promociones ante un panorama que ofrece bien pocas salidas persiste. Estos recortes, desde luego, no supondrán ninguna ayuda.

2 comentarios:

Eetión dijo...

Interesante y muy trabajada entrada, Demócrito. Aunque no esté de acuerdo con la iniciativa habrá que analizar con calma lo que comentas. Lo guardo para el fin de semana :-)

Demócrito dijo...

Gracias Eetión. Por lo que he leído en tu blog, necesariamente no podemos estar de acuerdo puesto que consideras, en principio, que el estado no ha de intervenir en la política científica y de investigación. Ya lo discutiremos tras tu análisis.