3/11/10

Los negacionistas y el debate de las pensiones

Me diréis que qué tiene que ver el Cambio Climático y el alargamiento de la edad de jubilación, en discusión estos días en varios países. La mayoría dirá que no mucho. Sin embargo, en ambos casos nos tenemos que enfrentar a la misma pregunta, que es necesario responder: qué políticas públicas es necesario implementar ahora, para hacer frente a un acontecimiento que tendrá lugar en un futuro lejano aunque con un elevado nivel de incertidumbre, pero con consecuencias potencialmente catastróficas.

Algunos diréis que las alertas sobre el cambio climático tienen mucha ciencia detrás (es cierto), mientras que los modelos económicos pueden no tener tanta, o al menos estar sometidos a mayor incertidumbre y a una mayor probabilidad de fallo en sus predicciones, como ha pasado a menudo (también es cierto). Sin embargo, el caso particular que nos ocupa admite un contraargumento poderoso: los modelos climáticos tienen también un elevado nivel de incertidumbre mientras que los cálculos sobre las pensiones son relativamente fáciles de hacer, pues la curva demográfica actual, que es el principal condicionante (aunque no el único) de las pensiones futuras, es bien conocida.

En el caso del cambio climático, ningún científico ni economista serio lo pone ya en duda, centrándose el debate en cuál es la mejor manera de enfrentarse a él, es decir, qué políticas públicas (en este caso a nivel planetario) son las más efectivas y que además no comprometan el desarrollo económico presente o el de las futuras generaciones. Y sobre ése debate, enconado, aún queda mucho por decir. Que nieguen el cambio climático sólo quedan los negacionistas, activistas que por ignorancia, ideología o más habitualmente, intereses económicos particulares, niegan la mayor como si fuera una invención de un grupo de científicos de las Naciones Unidas.

En el caso de las pensiones, un problema muchísimo más simple ya que afecta sólo a un grupo de países (los que defienden un determinado Estado del Bienestar y con una curva demográfica particular) y además lo puede resolver cada país a nivel individual, resulta que también actúan los negacionistas: no sólo discuten qué políticas son las más adecuadas para enfrentar el problema (lo cual sería legítimo) sino que niegan el mismo hecho de que las pensiones estén en peligro, desviando la atención hacia los motivos ideológicos u oscuros intereses que según ellos existen detrás de los que promueven el cambio.

Es común entre los negacionistas, a veces fuertemente ideologizados y otras veces fuertemente respaldados por otro tipo de intereses, acusar a sus rivales de lo mismo. Os adjunto un ejemplo que no sé si está respaldado por otros intereses, pero desde luego sí ideologizado: éste artículo de uno de los “negacionistas de las pensiones” más seguidos en los medios.

Pero no me interesa aquí enconar aún más el debate. Convengamos en que puede haber debate. Aceptemos que, a pesar de la curva demográfica, hay varios puntos que pueden afectar al futuro de las pensiones (inmigración, productividad…) sobre los que es difícil prever su evolución, y por tanto que admiten un cierto nivel de discusión. Podéis entrar en detalles en éste y éste post.

Lo que me parece importante resaltar aquí, sin embargo, es la manera que adoptan unos y otros, y sobre todo la que deben adoptar los gobiernos, para enfrentarse a este tipo de problemas, es decir, cuál debe ser la actitud sensata cuando un acontecimiento, a pesar de su nivel de incertidumbre, tiene un riesgo no despreciable de convertirse en catastrófico si no se hace nada. Ya veis, de nuevo el cambio climático…

Desde luego, no creo que apostar a ciegas por “los enormes avances tecnológicos” (en palabras de Viçent Navarro), como si éstos se dieran por necesidad, o apostar a ciegas por el crecimiento del PIB en base a históricos en los que no se tiene en cuenta qué los produjo y por tanto podrían no volver a suceder, etc., sea la actitud adecuada. Como no creo que apostar por enormes avances tecnológicos, revoluciones energéticas aún no vislumbradas y el cambio radical en la actitud consumista y derrochadora de la sociedad… sean maneras sensatas de enfrentar el cambio climático, aunque todo ello pudiera producirse de hecho (ojalá), pues en períodos prolongados de tiempo casi todo puede ocurrir. Fijaos que he dicho “casi”. Y también “puede ocurrir”.

Pero la actitud negacionista va más allá de su apuesta por “muchas cosas buenas ocurrirán con seguridad”. Se acusa a los que alertan del problema de que son peligrosos representantes de la ideología “neoliberal” comeniños, que defienden los intereses de la derecha y el capital y además (volved a la última parte del artículo de Navarro) de que tienen una enorme presencia en los medios que a los sufridos defensores del pueblo, como él, se les niega. Esta narrativa es particularmente nefasta porque cala fácilmente en una ciudadanía cada vez más machacada por la crisis, pues le presenta un enemigo, por más ficticio que sea, contra el que combatir.

Esta parte final, no me resisto a comentarlo, es la más graciosa de todo el artículo de Navarro, veréis: en cuanto a los medios de comunicación españoles más serios (que supongo que son a los que él se refiere) se le ofrece tribuna a cualquiera (hasta a Niño Becerra) para decir casi cualquier patochada en igualdad de condiciones que a cualquier premio Nobel o científico serio, sin que el público lector tenga la más remota idea de cuál es el bagaje de unos y otros a la hora de ocupar tales tribunas. Por centrar un poco el argumento: qué más quisiéramos algunos que salieran más en prensa, radio y TV gente capaz de hacer análisis rigurosos y presentar debates un poco más alejados de la confrontación política y la ideología… Porque si volvemos a la última parte del artículo de Navarro, en la que presenta como ejemplo a seguir los “análisis” que defienden esa especie de subversores de la realidad agrupados en ATTAC , apañados vamos…

Pero no nos dispersemos, y volvamos al argumento fundamental del post: ¿vosotros fiaríais vuestro futuro a que “muchas cosas buenas pueden ocurrir”? ¿No sería más sensato poner los medios para resolver lo que tememos que pueda ocurrir si finalmente no pasan esas “cosas buenas”? Puesto que si finalmente pasan, rectificar la política sería sin duda menos costoso que si por inacción, dejamos que lo peor termine ocurriendo.

Ésta es, al menos, mi modesta opinión.

ACTUALIZACIÓN 09/11/10: Una relevante aportación al debate aquí... y las consideraciones sobre el tratamiento de la incertidumbre, aquí.

28 comentarios:

Anónimo dijo...

sacate un plan de pensiones y dejanos a los demas que luchemos por las pensiones públicas. Por otro lado este artículo no tiene nada que justicfique lo que propones, sin embargo el señor Navarro si justifica sus opiniones. Mezclar el cambio climático con una crisis de las pensiones es algo poco serio, vamos que escribe otro como estos y te acuestas. ¿Tu quien eres y que titulillo tienes?

Anónimo dijo...

Mira, así, en pocas palabras: Según los bancoslas pensiones llevan en crisis toda su vida.

Los no-negacionistas han ido haciendo de videntes durante estas décadas sin mucho acierto, vamos, que por el momento las pensiones no han colapsado ni han implosionado ni nada por el estilo. Si no quieres ver que hay intereses políticos detrás es por que realmente no te da la gana.

Y si ese es tu argumento para defender que sí van a colapsar....pues perdona, ese párrafo ha salido del texto.

Rober dijo...

Según tu postura creer en avances tecnológicos y técnicos, así como en el crecimiento del PIB no es de recibo por la incertidumbre que eso genera para el futuro. Sin embargo, no parece serlo el eterno argumento de las previsiones demográficas a 40años, nada más y nada menos.

Anónimo dijo...

Mira que sois cansinos. Recuerdo que cuando era adolescente (alla por los 90) escuchaba hablar del crack de las pensiones públicas para la primera decada del siglo XXI. No ha suceido, y ahora los catastrofistas alargan el plazao del desplome en vista de que éste no se ha producido. Me recuerdan a los futurologos que dan una fecha para el apocalípsis y cuando esta no se cumple se inventan otra. Pero auqnue fuera cierto, ¿que proponen los catastrofistas? ¿Pensiones privadas? En vista de lo que que ha suceido recientementa con la banca privada la verdad es que lo privado no me da más confianza, si acaso menos considerando que son los estados los que suelen acudir al rescate de los desmanes de las empresas privadas.

Hugo dijo...

Me da que el aluvión repentino y tan seguido de comentaristas furiosos viene de aquí ;-)

Anónimo dijo...

Teniendo en cuenta a donde nos ha llevado el sistema privado y especulativo, bien vale luchar por un sistema público de pensiones. Si dentro de 15 o 20 años hace crack, pues nada, inyección de capital público y a seguir andando. No es lo que se ha hecho con el sistema financiero privado? Pues eso.

Ramón Mateo Escobar dijo...

"Los no-negacionistas han ido haciendo de videntes durante estas décadas sin mucho acierto, vamos, que por el momento las pensiones no han colapsado ni han implosionado ni nada por el estilo. Si no quieres ver que hay intereses políticos detrás es por que realmente no te da la gana".

Sí, y los no-negacionistas del crecimiento descontrolado y letal de la población también, e incluso los no-negacionistas de algún tipo de catástrofe climática, letal claro, también. Este tipo de cosas pasan desde tiempos pretéritos (ya los romanos alertaban de que se acabarían los bosques al ritmo que iban en no mucho tiempo, o los ingleses igual en el siglo XVII). La realidad, desde luego, es tozuda. ¿Quiere decir eso que no hay ninguna verdad en los argumentos de todos los no-negacionistas, o al menos los contemplados? No necesariamente. A fin de cuentas, el problema sobre el que hablan es cierto. El por qué, el cómo o el cuándo siempre son cuestiones de más difícil interpretación (salvo que todo se entienda bajo una óptica generalizada de crítica del capitalismo per se, en cuyo caso todo encaja, aunque sin demasiada credibilidad).

¿Por qué no ha colapsado el sistema de pensiones en esta década, por ejemplo? Bueno, es de suponer que nuestros economistas de hace 20 años nunca imaginaron el boom inmobiliario (en consecuencia, que España tendría tasas de crecimiento tan altas como las que hemos tenido hasta ahora), o los efectos de la inmigración, o la propia evolución de la curva demográfica. Quién sabe.

En cualquier caso, el problema de las pensiones es un problema real. No creo necesario ponerse alarmistas, ni mucho menos. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, y si no se toca absolutamente nada, cada "alerta" de los no-negacionistas, como decís, tendrá más probabilidad de ser cierta, por mera cuestión de ingeniería (repito, ceteris páribus, vete a saber lo que puede pasar).

Los mismos que dan la brasa constantemente con que el planeta se acerca inexorablemente a su destrucción suelen ser los mismos que niegan rotundamente que un mero y simple sistema de reparto en el que una base cada vez más estrecha tiene que mantener a una cúspide cada vez más ancha pueda llegar a ser inestable, o incluso colapsar. ¿Cómo se come eso? ¿No habría de aplicarse el principio de prevención, comedido y prudente, en toda circunstancia?

Aunque bien visto, si cada vez que se dice "no" el argumento viene seguido de "el capitalismo es malévolo y se comerá a nuestros hijos", pues mira, quizá haya que pensar efectivamente otras alternativas.

Anónimo dijo...

como minimo que el responsable de la critica a Vincent Navarro lo lea.. porque aprenderia bastante, sobre todo a argumentar sus ideas.

PD. e leido todo el texto, y sigo esperando que de algun razonamiento :S

Anónimo dijo...

Pues intentare no dispersarme, a la primera pregunta, no. Esta bien tener esperanza, confianza, pero en asuntos políticos es imprudente.
A la segunda pregunta: Si, siempre… pero ¿de que medios estamos hablando? Ahí esta la madre del cordero y hasta ahora la propuesta que veo con más posibilidades de llevarse el gato al agua es la de la Banca, es decir, que la gestión de las pensiones la realice el sector privado en lugar del publico como hasta ahora… así pues, ¡¡ trabajadores del mundo, empecemos a rezar!!

Anónimo dijo...

aún manteniendo el resto de factores constantes y sólo el demográfico variable (que es a mi parecer la menos factible de las hipótesis), ¿por qué no estan sobre la mesa otro tipo de soluciones que no cuestionen la capacidad de pago de las pensiones públicas? ¿por qué no se habla de nuevas fuentes de financiación a través de una reforma fiscal donde cada ciudadano pague en función de sus posibilidades? ¿la persecución del fraude fiscal que supone una cuarta parte del PIB español (más del doble de la media europea)?
Recursos existen y existirán, la cuestión es si hay voluntad política para que se recauden...

Ramón Mateo Escobar dijo...

De hecho es otra solución, y nada estúpida por cierto: dejémonos de tonterías basadas en sistemas de reparto bases-cúspides y subordinemos directamente las pensiones a los presupuestos, como cualquier otra prestación. ¿Por qué no? El no hacerlo es una decisión política, desde luego no económica.

El problema no es que no se barajen tales alternativas, es que no quieren barajarse porque todas las reformas se hacen bajo el prisma del ahora sacralizado Pacto de Toledo, lo cual presupone preservar el sistema de reparto (cuál fósil acerca del cual no dudo su eficacia indiscutible en épocas pretéritas, pero hoy por todo lo dicho no es algo que esté tan claro).

Como digo, es una opción completamente legítima. En todo caso, no resolveremos el problema de que la población envejece y el número de pensionistas potenciales aumenta, pero eliminar el sistema de reparto implica eliminar a su vez el problema de inestabilidad intrínseca del sistema. Tendremos quizá un problema de desajuste presupuestario, pero eso es otro tema (y no exclusivo de las pensiones, por otra parte).

Cónstese que también los sistemas de capitalización individual son otra solución, sea su gestión pública, privada o mixta (con más o menos claúsulas o excepciones, eso como se quiera). ¿Por qué esa opción ha de demonizarse de antemano? Es igualmente legítima, todo sea dicho, y asimismo presenta sus propios problemas. La cuestión es escoger la más adecuada dadas nuestras circunstancias actuales y futuras.

Salvo que no decidamos en función de variables tan inocentes como conveniencia o eficacia, sino bajo un prisma político. Ahí los criterios cambian bastante, todo sea dicho.

uno que piensa dijo...

vaya, vaya. Así que unos (no-negacionistas) sí pueden "especular" sobre determinadas circunstancias apocalípticas -que nunca parecen cumplirse- a nada más y nada menos que 40 años. Y otros, los negacionistas (que van acertando con sus estudios) no pueden ver situaciones positivas a lo largo del tiempo. Señores, que la cultura del miedo, por suerte, va haciendo menos efecto en la Sociedad.
Por cierto, donde estában o estábais todos los expertos no-negacionistas y demás defensores del "...es que si no, esto se acaba..." ( es decir, neoliberales ) cuando llegaba la crisis. ¿Cómo es que ningún no-negacionista la vió llegar? cosa, por cierto, que sí avisó el "particular" Niño Becerra.
La relidad de toda esta mier... de situación "global" que estamos viviendo se llama AVARICIA Y DINERO.
DINERO Y AVARICIA.
Ni más ni menos. Ni unos ni otros.Así que, Enhorabuena a tod@s aquéllos que luchan y defienden el bien social PARA TODOS.
Y por cierto, mucho tenéis que aprender los no-negacionistas de educación y sobre todo, de humildad personal. Y no ir cerrando Blogs, llamando Trolls a la gente, cuando uno no piensa cómo "ustedes" quieren y se les rebate sensatamente sus posturas " más que interesadas ".
Saludos....

Ramón Mateo Escobar dijo...

Aquí cada cual puede ver lo que le venga en gana siempre que tenga datos en los que ampararse (y por lo tanto realizar predicciones). Paul R. Ehrlich se tiró decadas pronosticando una catástrofe mundial por el crecimiento incontrolado de la población (que de hecho, ya debería haberse producido), proponiendo para evitarlo medidas tales como estirilizar acuíferos en zonas con elevadas tasas de fecundidad, incluso bajo desconocimiento de sus habitantes. Asimismo, en la India llegaron a emprenderse programas de esterilización voluntaria. ¿Se han cumplido las previsiones de Ehrlich? No. ¿Se le hizo caso? Más o menos. ¿Acaso decía alguna tontería o falsedad? Desde luego que no. El crecimiento descontrolado de la población, céteris páribus, es un problema, efectivamente. Otra cosa es que atine con el moméntum en que sitúa sus recomendaciones.

Y oh, para el último comentarista, la República de los Topicazos está en dirección contraria. Disculpe las molestias. Que se divierta.

ganorabako dijo...

Lo que más me repatea, después de la mentira interesada, es la falsa modestia. Como se puede escribir un artículo con ese tonillo suficiente de "cualquiera sabe que lo que yo digo es cierto y los que defienden lo contrario son unos (en sus propias palabras) subversores de la realidad" y acabar diciendo eso de "al menos es mi modesta opinión" Venga hombre.

Anónimo dijo...

O sea que entre los no-negacionistas del cambio climático se encuentran los defensores de los modelos económicos que nos están llevando al propio cambio climático (que no pudieron o no quisieron prever y que tanto beneficio ha dado a la banca y la gran empresa) y del que antes de que se produjese (el cambio climático) eran negacionistas , y cuyas previsiones, ahora sobre el futuro del actual sistema de pensiones (que curiosamente también repercutirán en un gran beneficio para la banca y la gran empresa) tenemos que acoger como certeras a fuer de ser considerados retrógrados negacionistas.

El gato con botas dijo...

Estos neocon tipo el Ender este, cuasi no se qué, y los Jesús Fdez.-Villaverde, de apellido con guión que se creen por encima del bien y del mal, solo están a la orden de intereses espúereos de la banca, a quien representan. Su solipsismo académico, les hace renunciar a operarse las cataratas intelectuales y desprestigian al más puro estilo Tea Party, KK y cia. a personalidades como V. Navarro a los que a pesar de su edad no el aguantan un solo asalto sobre economía social.

Ramón Mateo Escobar dijo...

"O sea que entre los no-negacionistas del cambio climático se encuentran los defensores de los modelos económicos que nos están llevando al propio cambio climático (que no pudieron o no quisieron prever y que tanto beneficio ha dado a la banca y la gran empresa)"

A fin de cuentas, todo el mundo sabe que la gran empresa y la banca, además de _introduzca apellido judío que más le guste_ en colaboración con _introduzca la organización secreta que más le guste_, desean que el planeta "se vaya al garete" (al menos, si el resultado es tan catastrófico como se pinta.

Los economistas al final somos simples peones, ¡algo de clemencia, por favor!

Anónimo dijo...

Perdón, pero la cita con que cierras el post: "muchas cosas buenas pueden ocurrir" es tuyo, no?.

Yo no lo he encontrado entre esos que dices negacionistas.

Un ahorrador con memoria.

O profundador dijo...

Ender, te he contestado en el blog de Juan Torres López, aunque me figuro que mi respuesta tardará unas horas en salir a la luz. Ya la leerás, supongo,cuando se publique. De todos modos, por si la duda te reconcome ;), te adelanto lo esencial de ella, que se resume en una línea:

No tienes por qué darme las gracias por mi intervención. Si dije lo que lo dije, fue porque me sentí absolutamente obligado a hacerlo: las malas maneras me ponen enfermo.

¡Saludos!

Anónimo dijo...

Solo un comentario. El único argumento que se escucha en los medios de comunicación de masas sobre las pensiones es que como la población está envejeciendo, hay que tomar medidas (retraso de la edad de jubilación). Tanto da quien lo diga, ya sea Felipe González, Botín o Fernández Ordoñez.

La replica obvia a este argumento es que el incremento en productividad permitirá contrarrestar el envejecimiento. Este argumento, que es fundamental, rara vez se lo oye.

Los partidarios de la reforma, tienen a su vez réplicas al argumento del incremento de la productividad, pero nunca se presentan, porque el argumento del incremento de la productividad tampoco tiene opción de plantearse.

Lo que quiero decir es que a la sociedad se nos está robando el debate sobre los factores que deberían tenerse en cuenta sobre si reformar las pensiones o no, y como. ¿Porqué?

Anónimo dijo...

Esta es tú opinión. La misma que puedo tener yo,por ejemplo ,sobre los toros o cualquier otro tema. Pero el profesor Viçent Navarro y el catedrático Juan torres, que además son prestigiosos economistas, argumentan sus tésis con datos, indicando además sus fuentes. Por tanto, no hagas juicios de valor sobre personas que realizan una rigurosa crítica al modelo económico actual, y en concreto, a las propuestas neoliberales de reforma. Lo que tienes que hacer para ganarte el respeto de la gente es contestar con datos y debatir con argumentos sólidos, no con calificativos que sólo adornan las palabras y razonamientos huecos de contenido.

Anónimo dijo...

"" Los economistas al final somos simples peones, ¡algo de clemencia, por favor! ""

Bueno, algunos son peones del Capital, que no es que desee que "el planeta se vaya al garete", tan sólo que no se lo plantea como algo inmediato porque sus objetivos son otros.

Manuel dijo...

Hoy he leído el artículo de Joan Esteban (CSIC, Instituto de Análisis Económico) en El País exponiendo alternativas concretas a la propuesta de los "cien economistas neoliberales". Leí el tuyo en El Plural, y también otros de Vicenç Navarro, en el mismo sentido en Público y El Plural. En Francia de ha publicado 'el manifiesto de los economistas aterrados' (www.atterres.org) que, impulsado por Philippe Askenazy han suscrito miles de personas de toda Europa, entre las que se cuentan por ejemplo Pablo Bustelo, (Universidad Complutense de Madrid) o el economista Manuel Colomer. En Italia y en Alemania se han firmado documentos similares. Supongo que en Estados Unidos hay también iniciativas como estas. ¿No es posible coordinaros y elaborar un documento que se publique en los principales medios de comunicación de todo el mundo y tenga la resonancia que tienen las informaciones con las que todos los días nos machacan los prepotentes y dogmáticos economistas neoliberales? Por favor, intentad algo, creo que se puede y se debe hacer, y que sería un punto importante en la lucha (en tan inferioridad hoy de condiciones) contra la marea neoliberal.
Soy Manuel Torrente Benítez, vivo en Mairena del Aljarafe, en la calle Cerro de los Olivos nº 22 y mi correo como ves es mtorrentebenitez@gmail.com
Recibe un afectuoso saludo

Ender dijo...

Ante todo mis disculpas (a los que comentan con algo de sentido) por no responder antes: el trabajo y la familia son lo primero.

Después, mi agradecimiento a Ramón Mateo por sus curradas respuestas... en cierto modo ha ejercido de "sustituto" mío en la labor de responder, y se lo agradezco.

Por lo demás, creo que conviene aclarar varios puntos a los que leen demasiado deprisa o no quieren leer:

Desde aquí no se defiende la eliminación de un sistema público de pensiones. Todo lo contrario: se manifiesta una preocupación por su sostenibilidad.

Para el que quiera datos y análisis lo suficientemente profundos sobre el tema, ya he puesto los enlaces a Nada es Gratis, donde han tratado exhaustivamente el tema y lo siguen tratando, desde varios enfoques. Otra cosa es que algunos descarten la fuente “porque son peligrosos economistas neoliberales vendidos al capital”. Pues vale.

Lo que se defiende en el post es que hay una postura, que yo defino como “negacionista”, que rechaza todo análisis que se haga sobre el tema cuando proviene de fuentes que ellos definen como “neoliberales”, por ser falaz y asignándoles intenciones perversas. Nada de esto he podido percibir yo en los análisis de FEDEA que invalide dichos análisis: sus conclusiones se podrán discutir en otros planos, pero difícilmente en el ideológico. El debate se debe establecer (y en el post no se niega que haya varios puntos de este problema sujetos a debate) sobre los datos, los parámetros que influyen en el problema, sus límites de variación previsibles y el riesgo que se corre actuando de una u otra manera. El artículo de Joan Esteban en El País, citado por el último comentarista, en realidad no hace más que poner el acento en estos puntos inciertos y en aquello que según él no se debe dar por sentado. Hasta ahí todo bien. Pero para los negacionistas de nada valen los datos y los análisis si estos chocan con sus prejuicios ideológicos. Y como muestra, el tono de la mayoría de estos comentarios anónimos, más algunos de los que se reciben en NeG o se leen en la página de Juan Torres... pero bueno, quien escribe para su público y le da carnaza, supongo que está satisfecho con lo que obtiene.

José Luis Ferreira dijo...

Navarro basa su crítica en varios argumentos:

1. Incrementando la productividad (por empleado y también incrementando la tasa de empleados, en particular de las mujeres) se podrán mantener las pensiones.

2. Los firmantes del manifiesto son neoliberales al servicio de la banca.

Navarro resume así el punto 1:

“El número de trabajadores por pensionista pasará de 2,24 ahora a 1,15 en 2050 (una reducción de menos de la mitad), pero, lo que es más importante, es que en 2050 cada trabajador producirá mucho más del doble de lo que produce un trabajador ahora, con lo cual podrá sostener más del doble de pensionistas que ahora.”

Claro que esto podrá ser así. Pero esto solo quiere decir que, en 2050, los pensionistas tendrán más que los pensionistas ahora. Lo que no dice Navarro, pero se concluye necesariamente de estas cuentas, es que el pensionista de 2050 sufrirá una merma mayor, mucho mayor, respecto a lo que ganaba trabajando que la que sufre en pensionista de ahora. Y es sobre este aspecto que incide el manifiesto. En palabras de Jesús Fernández Villaverde:

“Comparar, como hacen algunos, el PIB no dedicado a los pensionistas en el 2010 y el PIB no dedicado a los pensionistas en el 2050 es irrelevante y demuestra no entender el concepto de coste de oportunidad. Lo único que importa es comparar el bienestar social en el 2050 con el sistema actual y con las posibles reformas.”

Veamos, entonces, qué alternativas tenemos:

1. Pagar la misma cotización que ahora por los mismos años y recibir como pensión una proporción menor del salario (esto es lo que sigue de no hacer nada).

2. Pagar una mayor cotización que ahora por los mismos años y recibir como pensión una proporción del salario igual que la que se recibe ahora (parece ser la propuesta de V. Navarro, quien ve bien pasar de dedicar el 9% del PIB al 15%).

3. Pagar la misma cotización que ahora por un par de años más y recibir como pensión una proporción del salario igual (o solo un poco menor) que la que se recibe ahora (propuesta del manifiesto de los 100).

Si el manifiesto de los 100 recomienda la 3 es porque se basa en numerosos estudios sobre los efectos en el bienestar de las distintas alternativas que así lo aconsejan. Pueden consultarse en el blog de FEDEA. La opinión de que la alternativa 2 es mejor ¿en qué está basada?

El segundo argumento es un ejemplo de falacia ad hominem donde las haya (¿qué tiene de neoliberal, socialdemócrata, democristiana, etc. cualquiera de las alternativas? se trata de elegir la que dé mayor bienestar según las preferencias de los ciudadanos). A nada que uno repase quienes son los firmantes del manifiesto se encontrará con abiertos simpatizantes de varios partidos políticos (no me cabe en la cabeza que Navarro no sepa esto). Sin embargo, el consenso científico los une en esta reforma en particular.


Read more: http://todoloqueseaverdad.blogspot.com/2010/11/las-pensiones-y-las-falacias-de-v.html#comments#ixzz14nzUGp5I

Arcaudon dijo...

""Como no creo que apostar por enormes avances tecnológicos, revoluciones energéticas aún no vislumbradas y el cambio radical en la actitud consumista y derrochadora de la sociedad… sean maneras sensatas de enfrentar el cambio climático...""
Curiosisimo, acabo de leer el último libro de James Lovelock, La Venganza de la tierra, y justamente propone apostar por estas "maneras sensatas" para frenar el calentamiento global... Hay que leer más, y más variado.

Jordi dijo...

Sr. Torres López, Sr Vicenç Navarro ... Por lo menos estos señores no se esconden detrás de un nick como tú haces.

Un saludo

Jordi Gascó (es mi nombre verdadero )

Ender dijo...

Jordi:

Esos señores tienen una actividad pública y los blogs en los que escriben están ligados a dicha actividad, probablemente incluso con alguna remuneración de por medio...

Yo trabajo en una empresa privada del sector energético en la que me gano la vida, y este blog es sólo un divertimento. Mi empresa no tiene por qué conocer cuáles son mis opiniones políticas, económicas o sobre el sector, ni tampoco a qué dedico mi ocio, por lo que cualquiera puede entender el uso de un seudónimo, incluso tú.

Por lo demás, nadie que lea habitualmente mis entradas podrá decir que aprovecho el seudónimo para insultar o decir barbaridades, cosa que no pueden decir otros usuarios de la blogosfera, incluso con nombres y apellidos.

Otro saludo para ti.