16/4/10

La subida del IVA: el efecto real y el efecto psicológico

(para más opiniones sobre el iva visita nuestra "web temática")

Para intentar remontar todo el ruido mediático y el debate partidista que atonta nuestros sentidos desde hace semanas, me gustaría dejar establecidas cuatro ideas básicas sobre la subida del IVA:
  1. La subida del IVA, como la modificación de cualquier otro impuesto, no es ni mala ni buena per se: es una herramienta para conseguir un objetivo, y suele conllevar efectos colaterales que hay que vigilar. Su bondad o maldad, por lo tanto, depende del momento, del objetivo, de la cuantía… y, en último término, del resultado. Huyamos, por lo tanto, de consideraciones abstractas a priori, y analicemos el aquí y el ahora.
  2. La mayoría de economías avanzadas, y España no es excepción, se han sometido a fuertes programas de estímulo fiscal para evitar el colapso económico, que están deteriorando gravemente su balance de ingresos y gastos. Sólo es cuestión de tiempo que se trate de revertir esta situación aumentando los ingresos, reduciendo los gastos, o ambos. Llamo la atención del lector sobre este endiablado problema: que los Estados aumenten ingresos (impuestos) y reduzcan gastos (retiren estímulos) puede provocar contracción en una economía aún acobardada y titubeante… y sin embargo, es inevitable hacerlo.
  3. La subida del IVA, por sí sola, no es la solución. Esto es obvio (salvo para algunos). Deberá acompañarse de otras medidas tarde o temprano, quizá de la subida de otros impuestos, y también de la reducción del gasto. Esto, sin embargo, no la invalida como medida: simplemente nos remite de nuevo a la cuestión de por qué el IVA, y por qué ahora.
  4. ...y quizá lo más importante: obviamente, la subida del IVA perjudicará el consumo. La cuestión es si mucho o poco, y si las ventajas que se esperan de la medida superan los riesgos asociados a ella.
En lo que sigue trataré de analizar estas cuestiones, sobre todo las planteadas en los puntos 3º y 4º, con la perspectiva de un “ciudadano de a pie”. Vamos con ello.

I.- ¿Por qué el IVA…?

En mi opinión, la razón fundamental es que es fácil de recaudar. Así de claro. Hay quien lo llama “el impuesto indoloro”, pues al estar distribuido en muchas pequeñas compras lo pagamos todos casi sin darnos cuenta (esto no es así si la compra es de una casa o de un coche, claro…). También porque España tiene margen de subida, si nos comparamos con nuestros vecinos.

¿Es regresivo? Sí. ¿Es de derechas? Los impuestos no son ni de izquierdas ni de derechas: son una herramienta del Estado que debe ser usada con inteligencia, y según el uso que se les dé es como se tienen que juzgar.

Pero no hay que despreciar las ventajas de una fácil y rápida implementación de cualquier impuesto, sobre todo cuando se tiene prisa, cuestión que abordaremos en el siguiente apartado.

De momento, veamos qué podemos decir sobre la posible elección de otros impuestos:

¿Por qué no subir los impuestos al capital (básicamente, el impuesto de sociedades?
En este momento, no parece que sea una buena idea: ésta es una crisis de consumo, pero también de inversión (¿qué fue antes, el huevo o la gallina?). Con una tasa de paro rozando lo absurdo, lo que no podemos hacer es implementar ningún mecanismo que desincentive la inversión.

¿Por qué no aumentar los impuestos a las rentas del trabajo (cotizaciones, IRPF…)?
Buena pregunta. Y difícil de responder. Hay quien piensa que incluso deben rebajarse porque incrementarían los incentivos a trabajar y aumentarían la renta disponible de las familias. No olvidemos además que ya se han aumentado, al eliminar la deducción de los 400€.

Centrándome en el IRPF:
  • A los grupos más desfavorecidos (rentas bajas) o más golpeados por la crisis (jóvenes, parados…) les impactaría de forma mínima (la mayoría estarán en el tramo exento o próximos al mínimo exento, o reciben el subsidio de desempleo si están en paro). No obstante, habría que analizar la posible subida de los mínimos exentos para asegurar que efectivamente no se impacta en estos grupos.
  • El grupo de rentas altas tiene el problema de suponer un porcentaje relativamente bajo de la recaudación, por lo que no solucionarían el problema por sí solos.
  • … lo que nos deja a la siempre vapuleada “extensa clase media”, para la que la medida es más directa y dolorosa que la subida del IVA… esto hace la medida claramente impopular para cualquier político.
En cualquier caso, y sin descartar que tenga que adoptarse en el futuro, una eventual subida de este impuesto ha de ser cuidadosamente pensada y diseñada, lo que ya es en sí mismo un problema si lo que buscamos es un impacto rápido en la recaudación.

¿Por qué no aumentar los impuestos especiales (básicamente tabaco e hidrocarburos)?
Sí, ¿por qué no? De hecho, considero una buena idea subirlos, y si me permitís hacer de futurólogo por un momento, los veremos subir a no mucho tardar. Pero cuidado: son también impuestos al consumo. Y mucho cuidado: una subida de los hidrocarburos puede impactar en la competitividad de la economía. ¿Por qué subirlos, entonces? El motivo no es sólo recaudatorio, que también, sino que supone un incentivo a la introducción de medidas de eficiencia energética, a la introducción de nuevas energías más sostenibles y a la reducción de la dependencia energética externa… en resumen, un incentivo hacia uno de los aspectos más importantes del llamado “cambio de modelo productivo”.

II.- ¿… y por qué ahora?

Es, junto a la cuantía de la subida, el dilema más importante. ¿Habría que haber esperado hasta consolidar algo más la recuperación, antes de ponerla en riesgo? Respuesta: no lo sé. Doctores tiene la Iglesia, y el Ministerio de Economía tiene alguno también. Mi opinión: el Gobierno no tiene tiempo. La recuperación se prevé anémica, y la necesidad de dar una imagen internacional de seriedad, de que se está haciendo algo y de que se está dispuesto a adoptar medidas impopulares ha estallado hace pocas semanas. Es urgente trasladar ese mensaje a los mercados, y también lo es empezar a recaudar. El Gobierno debe de haber razonado que si tiene que adoptar medidas que generen inflación (como la que nos ocupa), mejor hacerlo ahora, con la tasa de inflación por los suelos.

III.- ¿Cómo puede afectar la subida del IVA al consumo?

Llegamos a la cuestión esencial. Como dije al principio, es impensable que un impuesto que incrementará los precios de los bienes consumidos no vaya a tener un impacto negativo, grande o pequeño, sobre las cantidades consumidas.

Por otra parte, que este impacto sea significativo o no, dependerá de cuáles son las causas fundamentales de la actual contracción del consumo de los hogares o, dicho de otro modo, de cuánto influye el precio de las cosas en la decisión de compra de los consumidores en la actual coyuntura.

En este punto es importante recordar la cuantía de la subida prevista, que es limitada:
  • Tipo “normal”: sube del 16 al 18%
  • Tipo “reducido” (turismo, transporte, bienes culturales, vivienda…): sube del 7 al 8%
  • Tipo “superreducido” (alimentación, medicamentos…): se mantiene en el 4%
En aras de la simplificación del análisis, puede ser conveniente referirnos a dos grupos de consumidores y dos tipos de bienes consumidos, y analizar la combinación entre ellos:
  • CONSUMIDOR TIPO A: hogares o personas con estabilidad laboral, ingresos medios y, en general, sin grandes problemas de liquidez ni de acceso al crédito (con el matiz de que ahora el acceso al crédito se ha endurecido para casi todo el mundo…). Este es un grupo muy heterogéneo de “clases medias”.
  • CONSUMIDOR TIPO B: hogares o personas de bajos ingresos y/o baja estabilidad laboral. En este grupo incluiríamos las rentas bajas, los jóvenes mileuristas, los que van alternando contratos-basura temporales, los parados, los pensionistas… en general, gente con problemas de liquidez y de acceso al crédito.
  • En cuanto a los bienes, basta diferenciar los DURADEROS (casa, coche, electrodomésticos…) y los NO DURADEROS (ropa, comida, ocio...)
Con ello pretendo cubrir un amplio espectro de la sociedad española. Pues bien, hagamos el experimento mental (los econométricos los hacen otros) de elucubrar el comportamiento de estos grupos ante la subida del IVA.

Los bienes no duraderos, en gran parte, no van a cambiar su tipo o lo van a subir 1 punto. El CONSUMIDOR TIPO A parece razonable suponer que no va a cambiar sus hábitos de consumo de este tipo de bienes que impactan tan limitadamente en su poder adquisitivo. Al CONSUMIDOR TIPO B, por el contrario, le suponen un mayor % de sus ingresos, y hay que prever mayor impacto. Sin embargo, parece razonable suponer que este tipo de consumidor ya tendrá muy ajustado su consumo en cuestiones de ocio, ropa, etc., al mínimo imprescindible por necesidad (recordar que la comida no varía su tipo), por lo que es de esperar poco descenso adicional de su consumo de bienes no duraderos.

En cuanto a los bienes duraderos, en gran medida quedan fuera de las posibilidades de consumo del CONSUMIDOR TIPO B, con o sin subida del IVA. Sí podrían modificar, por el contrario, los hábitos de consumo del CONSUMIDOR TIPO A, que sí hace uso de ellos, pues erosiona en parte sus ingresos. Es aquí donde debemos esperar, en mi opinión, los mayores impactos (descensos de consumo). Sin embargo, hay que tener en cuenta la cuantía de la subida y relacionarla con el momento en el que estamos. ¿Qué quiero decir con esto?: que el resultado de una negociación de compra-venta de una vivienda, así como los descensos en el precio que muchos vendedores están obligados a hacer últimamente, suponen cantidades hasta 5 veces mayores que la subida del IVA, para una vivienda media. Asimismo, las diferencias de precios entre concesionarios y entre los distintos modelos de coche que uno valora antes de decidirse, suponen en la actual coyuntura al menos 4 veces más que la subida del IVA. No digamos ya las diferencias de precio entre marcas de electrodomésticos y cacharrillos electrónicos.

Con todo ello no quiero decir que la subida no impactará en absoluto en el consumo de este tipo de consumidor: lo que quiero decir es que no creo que lo haga de modo significativo. Entre otras cosas, porque sin subida alguna del IVA, el consumo de bienes duraderos ha caído a unas tasas impensables de conseguir con cualquier impuesto, por lo que los motivos últimos son otros, y no parece que esta modesta subida del IVA vaya a modificar grandemente estos motivos.

IV.- A modo de conclusión…

No parece, por lo tanto, que la variable “precio” tenga mucha influencia en este preciso momento. La decisión de compra parece más influida por cómo valoran los consumidores sus expectativas de ingresos futuros: la incertidumbre y el miedo (a quedarse sin empleo, a un largo estancamiento de ingresos, o a no encontrar empleo de forma rápida quien lo haya perdido) parecen ser la causa de la actual contracción del consumo. También el endurecimiento de las condiciones para obtener un crédito, y la pérdida de valor de la vivienda propia.

Cualquier variación en alguna de ésas variables (estabilidad laboral, acceso al crédito, mercado de vivienda) tiene un peso, en el bolsillo del consumidor, que es muy superior al de la subida del IVA propuesta. Y genera mucha más incertidumbre y miedo al futuro. Y, dicho sea de paso, nos indica también sobre qué variables es necesario iniciar reformas estructurales de calado: mercado laboral, reforma financiera…

V.- Para finalizar: dos propuestas a contracorriente

Nuestro razonamiento nos ha llevado a concluir que el impacto de la subida del IVA en los precios no parece que vaya a suponer un impacto real en el consumo. Sin embargo, hay un “efecto psicológico” indudable, alentado por el debate mediático y la demagogia partidista: algo así como “todo va a peor”, “voy a ser más pobre” o “nadie sabe lo que hay que hacer en realidad”, “siempre pagamos los mismos”, “los que causaron la crisis se van de rositas”...

Este efecto psicológico me temo que es inevitable, y sus consecuencias en el consumo desconocidas. Tiene, como vemos, dos facetas en la mente del ciudadano:
  • Una sensación de descontento al aumentar el precio de las cosas, aunque la subida sea limitada…
  • Una sensación de enfado al percibir el consumidor que es él, y sólo él, el que tiene que pagar el precio de la crisis. Crisis que los bancos y grandes instituciones financieras ayudaron a generar, y a las que los gobiernos no parecen tener el coraje de meterles mano como se merecen.
Por ello, dejo aquí dos propuestas, impopulares cada una en su terreno, para la reflexión:
  • Puesto que la recaudación esperada con la subida del IVA prevista es insuficiente, y puesto que el impacto psicológico de una medida así es en cualquier caso inevitable… ¿ES SUFICIENTE LA CUANTÍA DE LA SUBIDA? ¿NO DEBERÍA EL GOBIERNO APROVECHAR Y SUBIRLO UN POCO MÁS?
  • Puesto que es importante dar una imagen de equidad a la hora de soportar las cargas de la salida de la crisis, y también por otras ventajas intrínsecas de la medida, propongo que el gobierno fomente en los foros internacionales en los que participa el ESTABLECIMIENTO DE UNA “TASA TOBIN” A LAS TRANSACCIONES FINANCIERAS. Más complicada de implementar, desde luego, y que debe ser consensuada entre muchos países…, pero digna, en mi opinión, de ser analizada seriamente.

7 comentarios:

vladimir dijo...

Muy bueno el articulo.
En mi país Chile estamos con las mismas controversias. El gobierno propone subir el IVA para recaudar a favor de la reconstrucción del país después del terremoto. La disputa se centra en subirlo ¿uno o dos puntos? y como afectara esto a la reactivación de la economía que esta además resentida por la “crisis” mundial.

Por otra parte también ya está en marcha en Chile el plan para subir el impuesto a las utilidades de las empresas. Tomando como base vuestro análisis, puedo concluir que un alza en este impuesto también incidirá en el consumo, ya que las empresas traspasaran este costo a los consumidores para mantener sus ganancias.

Es importante que el gobierno haga planes de incentivo y educación con el fin de crear ambientes de confianza y estabilidad para que la chusma no baje su consumo, y que las empresas y la banca arriesguen a favor del bien común.

Anónimo dijo...

Yo tengo otra propuesta: bajar el gasto, congelando los sueldos de los funcionarios, eliminando altos cargos de la administración, eliminado la millonada de dineros en subvenciones absurdas que además sirven en su mayoría para financiar a amigos y familiares, en definitiva, quitar poder a los políticos. Si con cada crisis les vamos a dar más poder, es lógico que piensen en las crisis como incentivo para mejorar su situación personal en detrimento de la sociedad, lo cual nos lleva a un círculo vicioso de resultados impredecibles. La clave para romper este círculo vicioso: NO DARLES MÁS PODER.

Ender dijo...

vladimir:

Bienvenido al blog. No conozco en detalle la situación actual de tu país (más allá del tema terremoto), o sea que no puedo opinar. No obstante, y hablando en general, Chile creo que es un ejemplo, para todos los países que le rodean, de pragmatismo político y buen hacer.

Dices, sobre el impuesto de utilidades:
"puedo concluir que un alza en este impuesto también incidirá en el consumo, ya que las empresas traspasaran este costo a los consumidores para mantener sus ganancias."

En general, que las empresas trasladen al consumidor el alza de un impuesto dependerá de si pueden hacerlo... en una coyuntura de crisis de consumo, no siempre lo hacen, de hecho hay algunas en España que ya han anunciado que no trasladarán la subida del IVA a sus precios. En cualquier caso, un impuesto sobre los beneficios puede desincentivar la inversión, y eso sí se debe evitar en la crisis actual.

"que las empresas y la banca arriesguen a favor del bien común."

No olvides que "el bien común" no es el objetivo ni de las empresas ni de la banca. Me bastaría con que trabajaran para conseguir su propio beneficio sin arriesgarse de forma insensata, sobre todo los bancos (las empresas que hagan lo que quieran)... creo que con eso ya ganaríamos todos...

Ender dijo...

Anónimo:

Cuando en una crisis como ésta, que es una emergencia mundial, alguien me viene con propuestas semi-irrelevantes como las que tú mencionas, pienso dos cosas: o está haciendo demagogia, o no se entera.

Los sueldos de los funcionarios y la reducción de altos cargos son medidas que pueden servir para dar una imagen de austeridad a los gobiernos, pero cuantitativamente tienen un impacto despreciable.

En cuanto a las subvenciones, las hay que son absurdas y las hay que no, pero seguro que las que "financian a amigos y familiares" tienen un peso aún más despreciable en toda esta guerra.

Intentemos situar la magnitud de los problemas en su ámbito correcto, por favor.

Kixkixe dijo...

Hay un comentario totalmente erróneo, que "columpia" el resto del artículo. No se puede decir que "el tipo de alimentación no va a subir". El tipo super-reducido, del 4% se aplica a un conjunto limítadísimo de productos alimenticios básicos (huevos, leche, harina y poco más). El resto de productos de alimentación, elaborados o no, tributan al 7% ó 16%, aparte de un montón de productos de limpieza y otros que acaban engrosando la factura del supermercado.
Desde luego que van a subir, y ahí, estamos incluidos todos los consumidores, de tipo A, B o los que quieras.

Ender dijo...

Kixkixe:

El súper reducido afecta a pan, leche, huevos, quesos, verduras, frutas, hortalizas y tubérculos naturales... efectivamente no son todos los alimentos, sino los considerados "de 1ª necesidad", que son una parte importante de la cesta de alimentos, aunque no es toda. El resto tributa al 7% (no al 16%).
Por lo tanto, acepto tu puntualización, aunque no que mi simplificación "columpie" el resto del artículo (aunque no sé muy bien qué quieres decir con "columpiar"...

Luego dices:

"Desde luego que van a subir, y ahí, estamos incluidos todos los consumidores, de tipo A, B o los que quieras."

Claro, eso ya lo digo yo en el artículo. En él no se defiende que no vaya a tener impacto en el bolsillo de todos, y que no nos vaya a cabrear... lo que se defiende es que no nos va a hacer cambiar significativamente nuestro nivel de consumo.

Kixkixe dijo...

Hola, Ender.

En los grandes supermercados, suelen aparecer desglosados los distintos tipos de IVA aplicados. Generalmente, el del 16% es el que mayor importe acumula. Por cada docena de huevos, nos llevamos un montón de cosas que no gravan ni al 4% ni al 7%. Por tanto, creo que con los nuevos tipos, el aumento se acerca bastante más al 2% que al 1%.

Ahora bien, estoy de acuerdo contigo que un 2% es muy poca cantidad, si queremos gastar, gastaremos igual. Toda esta crisis está resultando más una cuestión psicológica. Antes gastábamos más de lo de que debíamos, y ahora menos de lo que también deberíamos. Antes los bancos de daban el 110% del valor de un piso con una mierda de trabajo, y ahora no te dan el 80% ni con un contrato estable. Y dinero hay, pero no se quiere gastar. Cuando hay una buena oferta, el género vuela, y me da igual hablar de lechugas, ropa o coches.

La cuestión es: ¿porqué castigar siempre a los consumidores, ahora con un casi-casi-2%, en lugar de reducir gastos en esa cantidad? Si es tan despreciable como para que no tenga una importancia real, como dices, tampoco debería tenerla el recortar gastos en esa misma proporción, ¿no? Supongo que por eso dices que reducir el sueldo de los funcionarios no resuelve el problema. Cierto, tienes toda la razón, de igual forma que autosubirse el sueldo de los políticos tampoco tiene demasiado impacto. Pero psicológicamente, sí tiene un efecto psicológico.

Mientras tanto, después de la inyección de dinero que se llevaron los bancos, se chulean otra vez con beneficios millonarios, que ahora estamos financiando nosotros.

Y para eso, la solución es subir todavía más impuestos (como la gasolina, que estando ya afectada por la subida del IVA al 18%, también se grava con el impuesto sobre hidrocarburos a minoristas, y otros más.)

Sí, la subida del IVA no será para tanto, seguiremos gastando igual, más o menos, pero algunos se preguntarán por qué cada vez el índice de participación en las elecciones es menor.

Ahí sí que gastamos cada vez menos.

Y me puedes llamar también demagogo, si quieres.

Me equivoqué al decir que el artículo se columpia. No es ése el término apropiado. Sencillamente creo que lo que dices es bastante evidente. No hacía falta segmentar a los ciudadanos en función de sus ingresos y estabilidad laboral, por tipos de productos afectados por las subidas....

Las cosas nos costarán un poquito más, nada se arreglará, y cuando nos apetezca gastar los ahorros que hemos ido acumulando, alguno se pondrá una medalla diciendo que por fin estamos saliendo del pozo. Sin más.