19/12/09

Energía de izquierdas y energía de derechas

Por si no os habíais dado cuenta: hay energías de izquierdas y energías de derechas. La energía nuclear, por ejemplo, es de derechas… ¿no es fascinante?

Yo no soy de derechas. Sin embargo, realicé mi Proyecto de Fin de Carrera en la ETSII de la Politécnica de Madrid, con un trabajo para ENUSA (Empresa Nacional del Uranio): siempre me sentí incómodo al defender la energía nuclear en ciertos foros, pues eso me convertía automáticamente en un peligroso derechista.

Las energías renovables, sin embargo, son energías de izquierdas.

Haría bien el lector en no tomarse esto a choteo, porque la cosa tiene enjundia. Tanta, que últimamente la consideración de “energía de izquierdas” y “energía de derechas” se ha convertido en un criterio importante para nuestros representantes políticos, una variable que pesa tanto, al menos, como el coste de inversión, el precio y disponibilidad del combustible, el coste de operación, la seguridad del suministro, la diversificación de fuentes, la seguridad operativa y ambiental, la fiabilidad de operación, el coste de los residuos, etc… en fin, minucias.

Más allá del absurdo que todo esto supone, quiero indagar las causas que convirtieron a la energía nuclear en energía de derechas. Dejarme resumirlo en dos ideas-fuerza:

Su presentación en sociedad en forma de bomba atómica
El nacimiento y posterior desarrollo de la “big science”

Obviamente, lo que se expresa en el título de este post es un absurdo, una postura irracional y anticientífica. Pero, ¿alguien pretende que nuestro mundo, nuestra sociedad, es racional y científica?

Más allá de esta polarización absurda entre izquierda y derecha, mi intención es mostrar que existe una cierta lógica en la consideración social actual de la energía nuclear, y que estas razones, equivocadas o no, están grabadas desde hace tiempo en la psicología colectiva. Sólo mediante un esfuerzo consciente por conocer y entender esta fuente de energía, y una consideración serena de sus ventajas e inconvenientes frente a otras, lograrán los ciudadanos y sus representantes políticos librarse de los “fantasmas del átomo” y situar a la nuclear a la altura de cualquier otra fuente de energía en el debate energético.

La bomba atómica y el origen militar de la energía nuclear

Para ser precisos, el origen de la energía nuclear, que fue la aplicación más espectacular del desarrollo teórico de la Mecánica Cuántica durante el primer tercio del siglo XX, nada tuvo que ver con lo militar.

Sin embargo, quiso la suerte que cuando se empezaba a elucubrar con sus posibles aplicaciones, el mundo estuviera enfrascado en la II Guerra Mundial. Una vez descubierto que la reacción de fisión del núcleo atómico al ser bombardeado con neutrones, no sólo liberaba una enorme cantidad de energía, sino que liberaba más neutrones, era obvia la posibilidad de una reacción en cadena automantenida que, fuera de control, daría lugar a una explosión de una potencia nunca vista hasta ese momento.

Dados los escarceos de los científicos alemanes con esa posibilidad, EEUU encerró en un búnker en el desierto de Nuevo México a un grupo de genios de la física (aunque todo el Proyecto Manhattan involucró a miles de personas en muchas ubicaciones) con el encargo de fabricar una bomba atómica antes que los alemanes. Y así lo hicieron. La presentación en sociedad de la energía nuclear, por lo tanto, fueron dos espantosas explosiones en Hiroshima y Nagasaki con miles de muertos y otros daños que persistieron en el tiempo.

El mundo asistió, fascinado y asustado, a la creación de un pequeño Sol capaz de arrasar km y km cuadrados; a los efectos de la radiación en el cuerpo humano, sus quemaduras inmediatas y su persistencia en el tiempo, capaz de provocar mutaciones y otros daños biológicos susceptibles de provocar cánceres mucho tiempo después.

Nunca más la energía nuclear, no importa si con fines pacíficos, se librará de este estigma.

Durante el resto del siglo XX, y a pesar de ese gran logro de la mente humana, ese avance de la civilización, que supuso el ser capaces de controlar la reacción en cadena y generar con ella electricidad de una forma limpia y relativamente barata, los militares no dejaron de intervenir y estar ligados a la energía nuclear. Toda la carrera armamentística y la Guerra Fría no se entenderían sin la amenazadora presencia de las cabezas nucleares apuntándose mutuamente.

En España esto no fue una excepción: aunque empobrecida por la Guerra Civil y el aislamiento de la dictadura, aprovechó el Plan Marshall para poner en marcha algunas centrales nucleares desde muy temprano… en ese momento se empezaron a formar los excelentes profesionales del ramo que posteriormente fueron capaces de desarrollar una industria nuclear al mismo nivel que la de cualquier país desarrollado.

Se creó asimismo la Junta de Energía Nuclear, muy ligada a los militares. E incluso hubo un intento, un tanto descabellado, de crear una bomba atómica española… digo descabellado porque no acierto a comprender su utilidad para el país en aquel momento, no porque no hubiera conocimientos suficientes para haberlo conseguido.

En cualquier caso, y como resumen, tenemos aquí el primer, y uno de los más importantes, “estigmas derechistas” de la energía nuclear: el que la asocia al mundo militar.

La “big science” y el nacimiento del movimiento ecologista

También durante el siglo XX, sobre todo durante y después de la II Guerra Mundial, tuvo lugar el desarrollo de lo que se ha dado en llamar “big science”: desarrollos y aplicaciones científicas y tecnológicas a gran escala, dotadas de enormes presupuestos (a menudo respaldados por el gobierno), que involucran a una gran cantidad de científicos e ingenieros, laboratorios punteros, y máquinas grandes y complicadas.

Entra en juego el concepto de “gran proyecto científico”, a veces de varios años de duración, y en el que los conocimientos necesarios y los recursos involucrados no están al alcance de cualquiera. Ejemplos serían el desarrollo del radar, los láseres de alta potencia, los grandes aceleradores de partículas, el Proyecto Genoma, la carrera espacial… y por supuesto, el que quizá fue el iniciador de todos ellos: el Proyecto Manhattan (otra vez la dichosa bomba atómica).

Esta nueva forma de hacer ciencia encontró la oposición del recientemente aparecido movimiento ecologista, que no se limita a un ideario de protección del medio natural y de crítica a las actuaciones del hombre, particularmente de la industria, sobre el medio, sino que incorpora elementos de crítica social que lo identifica desde el principio con la izquierda.

Los primeros grupos ecologistas, además, eran ya fundamentalmente anti-nucleares, y su activismo se centraba en la lucha contra las pruebas nucleares en el Pacífico y los vertidos en el mar de residuos nucleares (dicho sea de paso, dos auténticos crímenes contra el medio ambiente que merecían ser combatidos). Por lo tanto, vemos que desde el principio el movimiento ecologista nace como antinuclear, mezclando ya para siempre en su ideario la aplicación pacífica y la aplicación militar de dicha forma de energía.

Pero me interesa resaltar aquí un efecto más sutil, a menudo olvidado, de cierto pensamiento ecologista en relación a su oposición a la big science: es aquél de “lo pequeño es hermoso”, el que defiende una cierta vuelta a la vida sencilla, rural, el que llama a conformarse con las pequeñas cosas que nos ofrece la Naturaleza, ése para el que toda industria es contaminante, sin importar las ventajas que ofrece a la sociedad, toda industria no es más que un horroroso amasijo de hierros y aceite que afea el paisaje, contamina el aire y el agua, modifica y pervierte los frutos del campo, “desnaturaliza” al ser humano y lo hace insensible, poco más que una máquina de consumir.

Este es un movimiento “antitecnológico”, y forma parte de la esencia del pensamiento ecologista, al menos hasta su próxima (y deseable) evolución. La utopía de un mundo feliz, la ilusión de un hipotético beneficio de “una vuelta a los orígenes”.

Nada más opuesto a este movimiento antitecnológico que la big science. Y la industria nuclear forma parte de la big science, y está necesariamente ligada al capital y a la gran empresa, aparte de requerir siempre de la participación de los gobiernos de uno u otro modo: el (falso) izquierdismo de este ecologismo radical encuentra, de este modo, un enemigo que lo aliente y lo justifique.

Resumen y conclusiones

¿Qué tenemos, al final de toda esta historia?: un movimiento ecologista antinuclear y antitecnológico, ligado a los grupos de izquierda, y una industria ligada al capital, a la gran empresa, a los gobiernos y a menudo a los militares.

Triste destino, el de la energía nuclear. ¿Quiénes son los que vienen a defenderla: Bush, el PP, la FAES en pleno, el gran capital, El Mundo-ABC-La Razón, y por supuesto los guardianes ibéricos de la esencia “liberal-libertaria” (Libertad Digital, Intereconomía, blogueros y grupúsculos asociados), también los militares… y no me extrañaría que también los curas, para completar el cuadro.

Con estos aliados, al átomo no le hacen falta ni enemigos…

Al otro lado están las renovables, las “energías del pueblo”, como todo el mundo sabe: Obama, Izquierda Unida, ecologistas varios (los activistas y los de salón), el PSOE, la Fundación IDEAS en pleno, El País… y por supuesto Zapatero, que aprendió economía en una tarde y aprendió de energía mientras cogía el sueño esa misma noche.

Yo defiendo las ventajas de la energía nuclear ante todo el que me quiere escuchar (a pesar de estar más ligado ahora al mundo del petróleo, movimiento personal que es, en sí mismo, paradigmático), y también sus inconvenientes, que los tiene… lo hago también con las energías renovables, faltaría más. Pero este no es el comportamiento habitual.

Triste situación la de una fuente de energía que supone un logro intelectual de la especie humana, que está llamada a jugar un papel importante en el cuello de botella energético que se nos viene encima.

Para finalizar, os dejo un artículo muy interesante de Mohamed ElBaradei, Director del Organismo Internacional de la Energía Atómica, el tipo que no se dejó amedrentar por Bush y Cheney y siempre defendió que Irak no tenía armas atómicas. Nadie podrá decir que, a pesar del cargo que ostenta, este hombre no es objetivo...

12 comentarios:

Quest10 dijo...

Me declaro totalmente de acuerdo con el contenido del post. Y sin embargo soy de esas personas a las que la energía nuclear no hace gracia. Y no por las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Más bien por el recordatorio de la peligrosidad que conlleva este tipo de explotación que supuso el accidente de Chernovil.
Es cierto que no existe tecnología que no suponga un riesgo en su explotación. La gran diferencia es la extensión de estos daños tanto en el tiempo como en el espacio que puede causar un accidente nuclear.
Así que la postura más razonable para mi es la de un Sí con dudas a la energía nuclear.

Miguel dijo...

Me ha encantado el artículo, Ender. Yo tampoco acabo de entender la alineación automática que se produce entre partidos (y medios de comunicación, asociaciones variadas y la clásica gama de parásitos) y cosas que tienen muy poco que ver con la ideología, como la energía nuclear (de derechas), lucha contra el calentamiento global (izquierda), protección de la propiedad intelectual saltándose las leyes (izquierda)... que les obliga a tomar posturas que más adelante les deja totalmente bloqueados, como ocurre con nuestro presidente actual y la energía nuclear: como es parte del dogma que es 'caca', no puede cambiar de postura por muchos hechos que le pongan delante.
En cuanto a Chernobil, he leído artículos que sostienen que las cifras iniciales de víctimas y destrucción material fueron mucho mayores que las recopiladas pasando el tiempo, pero la prensa no revisó sus afirmaciones, por lo que la mayor parte de la gente sigue pensando que fue mucho más catastrófico que lo que ocurrió en realidad. Enlazo con una serie de materiales: http://www.flatearthnews.net/media-falsehoods-and-propaganda/chernobyl

Ramón Mateo Escobar dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ramón Mateo Escobar dijo...

Vaya, no estaba del todo contento con mi comentario y por eso decidí borrarlo. Pero visto que mi presencia se nota de todos modos, paso a reescribirlo (más que nada para que no parezca que era nada ofensivo o fuera de lugar).

Comentaba que comparto plenamente la línea del artículo y que la postura de Quest10 me parece de las más sensatas, pero que no obstante, el tema de Chernobyl no deja de ser una "excepción", y es más, bastante remota de poder darse de nuevo dadas sus características (tanto las que condujeron al accidente como por la "finalidad" del reactor, no tanto centrado en la generación eléctrica como la producción de plutonio residual).

Y en general, un gran (y desgraciadamente cierto) artículo. Felicitaciones Ender.

Ender dijo...

Gracias a los tres por vuestros comentarios.

En el artículo no he querido hablar de los accidentes porque no considero que tengan influencia en la catalogación de la nuclear como "energía de derechas", pero es indudable que sí tienen mucha influencia en la desconfianza de la sociedad hacia esta fuente de energía.
Es cierto lo que dice Miguel de que las cifras de afectados fueron mucho menores de lo que se ha publicitado, pero discutir por un muerto más o un muerto menos no hace a la energía nuclear ni mejor ni peor... esa no es la discusión. Lo auténticamente indignante de Chernobil es que es un accidente que nunca debía haber ocurrido, casi "provocado", por la negligencia y la estupidez de sus gestores y las autoridades soviéticas, añadido a todo un cúmulo de circunstancias desgraciadas que siempre suelen presentarse en los accidentes catastróficos. Tampoco el diseño del reactor ayudó.

Prometo dedicar otro post a esto de los accidentes, para no extenderme demasiado en la respuesta.

Ramón:

Es cierto que algunos de los reactores tipo RBMK, como el de Chernóbil, de diseño soviético, se habían usado para la obtención de plutonio, pero eso apenas tuvo nada que ver con el accidente, salvo porque las decisiones clave dependían de tres Ministerios: Defensa, Industria y Energía, lo que no ayuda a tomar decisiones rápidas y efectivas.
El caso es que esos reactores habían estado funcionando (y aún funcionan) bastante bien y con seguridad durante mucho tiempo. Lo cierto, sin embargo, es que su diseño tiene algunas características peculiares que los hacen menos seguros que los típicos occidentales, en determinadas circunstancias, como por ejemplo:
- Características de realimentación positiva de la reactividad
- Carecen de edificio de contención.

Saludos.

Javier Solera dijo...

Es cierto que existe una división entre las energías por izquierda y derecha.
Una vez escuché a un científico decir que ese era el grave problema de la humanidad. La ecología en general, tanto a nivel energético como de protección de especies y espacios naturales, se considera una actitud "roja" y en un mundo, como el nuestro, desde siempre gobernado por poderes conservadores esto ha provocado que el poder no quiera "mancharse" con políticas ecologistas "de izquierda".
Pero esto ha tenido un resultado sangrante y terrible y es que se haya contaminado la energía nuclear, como algo de derechas, pues era la única energía que podía salvarnos y ahora seguramente nos extinguiremos por haberla rechazado.

Saludos cordiales.

Heterodoxia dijo...

Es cierto que existe la percepción que dices. Yo más que el origen militar, creo que también influye el modelo de gestión y propiedad. En España las grandes compañias como Iberdrola tienen intereses en la energía eólica y en la nuclear simultáneamente, tal y como se vió con Zorita. Sin embargo, en lugares como Samsoe/Dinamarca, la propiedad de las energías renovables es comunitaria o a pequeña escala, lo cual da la impresión de ser una gestión más democrática, pues los ayuntamientos tienen una parte importante de la inversión y muchos particulares también toman parte. Es cierto, más que democrática es ligeramente plutocrática, pero al menos sí más descentralizada que en el caso de la gestión de las centrales nucleares que difícilmente podrían hacerlo mediante cooperativas, o al menos yo no conozco ningún caso.

PD: Por cierto, en Samsoe hubo alguna gran compañía que intentó monopolizar el proyecto pero fue bloqueada debido a que la participación de la población era parte sustancial del proyecto en sí.

Ender dijo...

Heterodoxia:

Lo que comentas es interesante. Desconozco el caso en detalle de Dinamarca, pero en general, supongo que el "modelo de gestión y propiedad" depende de factores como la estructura económica y empresarial del país, las políticas energéticas que se apliquen y también las necesidades de capital o de I+D que la tecnología en cuestión requieran. Y todas estas cosas difieren mucho entre países y entre tecnologías.
Por ejemplo: en España, cuando se empezaron a implantar turbinas eólicas, y no digamos ya parques, había todavía importantes problemas técnicos que resolver: la fabricación de palas requería de importantes mejoras en la aplicación de la fibra de carbono (y ahí la verdad es que varias empresas españolas se pusieron a primer nivel mundial), el propio funcionamiento de la turbina generaba fuertes armónicos y por lo tanto inestabilidades en la Red Eléctrica, era incipiente la investigación en mecánica de fluidos para entender bien cómo unas turbinas afectaban a otras según su posición y su distancia en un parque eólico para garantizar un alto rendimiento... etc, etc. Esto hizo que los mejor posicionados para meterse en ese negocio fueran las empresas eléctricas, bien mediante subsidiarias, o bien comprando otras empresas más pequeñas que ya estuvieran metidas en el tema. Más todavía si lo unes al capítulo subvenciones, etc... claramente las eléctricas olieron el negocio: al principio se metieron tímidamente, por probar, y luego, viendo que la cosa era rentable, siguieron creciendo.
El caso opuesto sería el de los paneles solares que, por estar actualmente dedicados a proyectos más pequeños, pueden ser atendidos por empresas pequeñas, y cuya rentabilidad no justifica que una gran empresa se meta en ello, ni siquiera para captar la subvención.

Desde el punto de vista empresarial, quizás es de lamentar que las grandes eléctricas se metan en un mercado nuevo y terminen engullendo al pequeño emprendedor, pero no tengo claro que esto sea malo para el consumidor...

Anónimo dijo...

Ay la memoria histórica. Ya nos hemos olvidado de la URSS, de Chernobil. Antes, la energía nuclear de izquierdas era de izquierdas (y a los ecologistas les parecía muy bien) y la de derechas de derechas. Si ahora sólo es de derechas es por que no hay nuclear de izquierdas.

"Las energías renovables, sin embargo, son energías de izquierdas." Que se lo digan a los chinos, tres térmicas nuevas a la semana según http://antonuriarte.blogspot.com/2009/11/china-aprovecha.html

Heterodoxia dijo...

En el caso de Samsoe, la iniciativa surgió por el apoyo gubernamental que quería hacer una especie de experimento sobre una comunidad 100% renovable. Convocaron un concurso y samsoe fue la isla ganadora. La financiación inicial fue protagonizada por el ayuntamiento y los habitantes del lugar. Hay que tener en cuenta que sólo instalaron 10 molinos, tampoco era un gran parque.
Luego, creo que en el tema empresarial y técnico, probablemente tener empresas como Vestas ayudó a desarrollar el proyecto sin arriesgar la propiedad de la explotación. Vestas fabrica turbinas pero creo que no tiene en la venta de electricidad su principal negocio. Así, supongo que fue más fácil mantener la propiedad comunitaria del parque.
Otra cosa que me llama la atención es tu último párrafo. Es cierto que en un momento inicial la situación es diferente, pero en un mercado maduro, tener pocos proveedores puede ser una vía fácil al oligopolio, y eso sí perjudica al consumidor,no? Otro tema sería hablar de monopolio social y, aunque no entiendo mucho de economía, no sé hasta que punto se daría este caso aqui...

Un saludo y muy trabajado el post!

Ender dijo...

"en un mercado maduro, tener pocos proveedores puede ser una vía fácil al oligopolio, y eso sí perjudica al consumidor"

Está claro que sí... lo que ocurre es que el mercado eléctrico es un mercado fuertemente regulado, por razones obvias, por lo que uno no puede simplemente montar una empresa que genere electricidad y vender ésta al consumidor sin más... hay múltiples regulaciones a las que tiene que someterse, aunque generalmente beneficiosas para el pequeño emprendedor (vía subvenciones a las energías limpias, que es de lo que estamos hablando).

Vender electricidad no es como vender tostadoras: tú viertes tu flujo a la red, y por lo tanto estás sometido a las reglas técnicas impuestas por Red Eléctrica, y además la transacción se realiza en el pool eléctrico, sometido a la coordinación de OMEL... la formación del precio que finalmente se paga al productor es una cosa un tanto esotérica que hace difícil evaluar si ése precio sería menor en caso de que hubiera muchas empresas pequeñas que si hubiera pocas y grandes... (aunque la teoría nos dice que sí... y ya ha habido algún expediente a las eléctricas por manipulación de los precios del pool).

Pero así y todo, tengo mis dudas. Al fin y al cabo, el precio del pool sólo aplica a los grandes consumidores, pues el resto estamos a tarifa regulada.

Por lo demás, en mi experiencia en el sector petrolero, existe una idea errónea sobre la actuación de los pequeños empresarios frente a las grandes empresas: el público tiende a creer que las petroleras mantienen precios artificialmente altos y que si hubiera más gasolineros independientes los precios bajarían. Bueno, pues la experiencia dice que no es así: la mayoría de los gasolineros que deciden ellos el PVP, lo suben frente al de la petrolera... la tentación de ganar dinero es demasiado fuerte... ¿por qué les va a importar más a ellos el consumidor que a la petrolera?

Saludos.

Domének dijo...

El caso de Chernobyl NO prueba nada sobre la peligrosidad de la energía nuclear porque de hecho no se trataba de una central de producción de energía, sino en realidad de "un arma".

Se trataba de un reactor 'peculiar', concebido para producir plutonio armamentístico (material óptimo para bombas), y era intrínsecamente inestable (realimentación positiva de reactividad, como alguien ha dicho) a fin de maximizar esa producción de plutonio.

Estados Unidos también tuvo reactores parecidos, plutonígenos con finalidad militar, y los instaló en un desierto, en Hanford, desmantelándolos tras obtener el plutonio militar. Pero la URSS no ...

A fin de ser más "eficientes", los soviéticos montaron ese reactor militar (inestable por diseño, sin contención, ...) desde el principio en una zona poblada a find de usarlo para generar electricidad tras obtener el plutonio que querían para bombas. Esto se hizo porque el peso del grafito del reactor hubiera hecho imposible trasladarlo si se hubiera situado en una zona más alejada.

Así pues, se puso ese engendro en medio de Ucrania y luego, además, se hizo con él un experimento temerario que se podía haber hecho en una central térmica normal. ¿Motivo? Impresionar a jerarcas del partido que iban a visitar el sitio en cierta fecha.

El experimento era temerario y además se hizo mal (grupos de turno de trabajo que entraban cada 8 horas sin ni siquiera saber qué estaba en marcha). La gente ignoraba incluso cosas básicas que yo mismo sé ahora (tema del xenón como veneno neutrónico acumulándose en las barras).

En medio del experimento tuvieron que parar por un tiempo el procedimiento porque el operador de la red eléctrica ucraniana lo pidió, y a las 10 horas lo reanudaron (no entro en detalles).

Incluso se pararon a priori todos los sistemas de seguridad (bombas, alarmas, etc.) para que no 'interfirieran' con el experimento.

Todo lo que se podía hacer mal, se hizo, incluyendo el diseño,el edificio sin contención, ... , incluso barras de control cuya punta era de grafito (cosa que exacerba la reacción al entrar, un poco como una manguera antiincendio que empieza echando 100 litros de gasolina antes del agua).

Es un poco como si tuviera partes de una pistola sobre la mesa y dijera que no me puede matar, porque eso supondría comprar las piezas que faltan, montarlo todo, quitar el seguro, comprar bala además, apuntarme a la cabeza ...

En la URSS, el episodio de Chernobyl, fue algo casi del todo como eso. ¿Imposible? Eso hubiera parecido a priori, pero sucedió.

En todo caso, por todo lo dicho y otras razones que no caben aquí, es un ERROR (que los medios no sé por qué no aclaran) juzgar la energía nuclear en base a Chernobyl+Hiroshima+Nagasaki.

Un reactor nuclear es un dispositivo que produce CALOR, que luego se puede usar para evaporar agua y mover turbinas y generadores. La CLAVE está en que el reactor puede ser INTRÍNSECAMENTE SEGURO, cosa que se va a incorporar a los diseños de la Generación IV de reactores.

También es clave que la energía nuclear puede resolver nuestros problemas energéticos PARA SIEMPRE. Hay material fisible (en el suelo y también en los océanos) para estar funcionando al ritmo mundial actual durante literalmente centenares de miles de millones de años, si el Sol fuera a durar tanto. En un sentido literal, es MÁS RENOVABLE QUE LAS RENOVABLES.

En cuanto a los residuos, ES POSIBLE TRANSMUTARLOS Y ELIMINARLOS, aparte de que ya mismo se puede recurrir a diseños de reactor que generen 100 veces menos residuos y sólo de baja actividad.

¿Por qué no se hace saber todo eso a la gente?

Un saludo.